Algunos prestamistas se jactaban inclusive de su capacidad de ofrecer aprobaciones de tarjetas de crédito en 30 segundos o menos.
Pero han cambiado los tiempos.
El mercado "subprime", dedicado a las personas con crédito malo o escaso historial crediticio, ha caído de rodillas, sufriendo el doble impacto de una economía débil y un aumento en el escrutinio de las autoridades regulatorias.
El nuevo clima no solo amenaza con ralentizar las perspectivas de crecimiento a largo plazo para la industria de crédito al consumo, liderado por firmas como Providian Financial, Capital One Financial y Sears, sino que hace más difícil que los prestatarios con bajos ingresos obtengan tarjetas de crédito, y prestamos para casas y autos.
Los cambios se hacen sentir en un momento malo para una economía frágil que ha sido alimentada por el gasto personal, lo cual representa dos-tercios de la actividad económica y ha sido fomentado por el fácil acceso al crédito.
"Dudo que haya mucha gente desempleada que vaya a entrar en Circuit City y salga con un televisor de pantalla grande", apunto el analista Reilly Tierney de Fox-Pitt, Kelton.
El número de ofertas de tarjetas de crédito que reciben los estadounidenses está a ritmo de establecer un récord, sobrepasando 5 mil millones de solicitudes del año pasado, según Mail Monitor, parte de BAIGlobal Inc. El ritmo de crecimiento, no obstante, se está estacando tras años de expansión rápida y las ofertas ahora tienen como objetivo los prestatarios más acaudalados.
"Hace año y medio vimos regresar con fuerza las ofertas para las tarjetas de crédito tipo "oro" que se usaban para atraer los clientes de menos calidad crediticia, dijo Andrew Davidson, un vice-presidente de BAIGlobal. "Cuando la economía empeoró el año pasado, vimos esas [ofertas] disminuir y un aumento en la proporción de las tarjetas "platino", dirigidas a las personas con crédito superior. Actualmente, las ofertas para las tarjetas "platino" representan un 80% de todas las solicitudes hechas por correo, dijo.
Esto representa un cambio dramático para la industria "subprime", que disfrutó un boom en los 90 gracias a que los bancos podían cobrar tasas suficientemente altas para justificar el dar crédito a los consumidores considerados como de alto riesgo crediticio.
A medida que la economía caía, emisores "subprime" como Providian y NextCard sufrieron enorme pérdidas a raíz de incumplimientos de pago. NextCard se colapsó, lo que le costó al FDIC (Federal Deposit Insurance Corp.) de 300 a 400 millones de dólares.
En pocas semanas, se espera que las autoridades regulatorias develen los últimos detalles sobre nuevas reglas que obligarán a las instituciones financieras a aumentar sus reservas para enfrentar préstamos malos.