Los cambios harían que un trabajador de clase media que se jubile en 2022 sufra un recorte de pensiones del 9,9%, cifra que subiría progresivamente con el tiempo hasta un 54% para quien se retire en 2075, informó el diario "The Washington Post", que cita fuentes republicanas próximas a la Casa Blanca.
Estas reducciones se llevarían a cabo a través de modificaciones técnicas en el complejo sistema de mecanismos que se emplean para fijar la cuantía de las pensiones.
Los recortes de las pensiones se compensarían, según el Gobierno, con el aumento de beneficios que implicaría la reforma que prevé el presidente George W. Bush, y que busca privatizar parcialmente el sistema para que los trabajadores que lo deseen inviertan parte de sus cotizaciones a la Seguridad Social en bolsa.
La filtración del proyecto del Gobierno coincide con el inicio de una discusión en Washington sobre el futuro del sistema público de pensiones.
Bush ha hecho de la reforma de las pensiones el caballo de batalla de su segundo mandato, y quiere poner en marcha una privatización parcial de las pensiones, con el argumento de que la Seguridad Social está en crisis.
Además, el Gobierno y grupos privados cercanos al Partido Republicano planean lanzar una ofensiva mediática para tratar de convencer al país de la necesidad del cambio.
La oposición demócrata acusa al Gobierno de inventar la crisis, igual que antes las armas de destrucción masiva de Irak, y de tratar de alarmar al país de forma innecesaria para tratar de sacar adelante sus proyectos.
El Gobierno planea presentar en febrero o marzo su proyecto de reforma, en lo que se prevé como la mayor batalla de política nacional del segundo mandato de Bush.