03/feb/2005.- Al abordar con tacto el sistema considerado intocable y sacrosanto, Bush dijo en su mensaje al Congreso: "Tengo un mensaje para cada estadounidense mayor de 55 años: No se dejen engañar. Para ustedes, el Seguro Social no cambiará".
Pero cambiará drásticamente para los menores de 55 años si el presidente impone su política: reducirá los beneficios jubilatorios, aumentará la edad del retiro y desalentará el cobro temprano de cheques de jubilación.
Exhortó al Congreso a crear cuentas de inversión privada para los impuestos del Seguro Social, al tiempo que dijo a los menores de 55 años: "Su dinero crecerá con el tiempo, a una tasa mayor que la que les puede brindar el sistema actual". Al escucharlo, los republicanos lo ovacionaron de pie, mientras los demócratas permanecían en sus asientos, apesadumbrados.
Bush no puede garantizar que las cuentas privadas basadas en el mercado rendirán siempre mejores tasas que el sistema actual, pero eso tal vez no importe a estadounidenses jóvenes y maduros, que desde hace mucho piensan que el sistema empezará a fallar antes de que ellos lleguen a la vejez.