Por eso, bancos nacionales como Wells Fargo, US Bank o entidades
locales como Heritage Bank en Denver, han rediseñado sus programas y
hasta sus sucursales para acomodar a su nueva clientela.
"No se trata solamente de contratar a un cajero que hable
español. Se trata de entender las necesidades de la comunidad
hispana y de proveer programas y servicios acordes con esas
necesidades", comentó a EFE Abe Prajin, vicepresidente de Heritage
Bank.
"En Colorado solamente el mercado hispano supera los nueve mil
millones de dólares al año. ¿Quién no va a querer tener un parte de
ese pastel?", agregó.
En todo el país, el mercado hispano mueve entre 530.000 y 600.000
millones de dólares al año, dijo.
Prajin abrió recientemente una sucursal en un barrio
mayoritariamente hispano en el noreste de Denver, donde hasta el
momento no existían estos servicios.
Un gran cartel en el frente del edificio dice en español: "Se
aceptan matrículas consulares". Fotografías de personalidades
hispanas locales adornan las paredes. Y todo el personal es
bilingüe.
Es este "toque humano", dice, el que ha hecho que su sucursal
crezca más rápidamente que ninguna otra del mismo banco, aunque se
abrió en una zona donde las condiciones socio-económicas no dejaban
ver claramente ese interés.
Para el banquero, que llegó a EE.UU. como niño desde Cuba, el
interés de los bancos y financieras de hacer más negocios con los
hispanos queda evidenciado en la reunión que se realizó hoy en
Denver entre representantes de la Reserva Federal y de los
principales bancos de la zona.
Según el Banco de la Reserva Federal de EE.UU., uno de cada cuatro
hispanos en este país no tiene cuentas bancarias, y usan, por eso,
el sistema de cambio de cheques o el de transferencia de dinero a
México o a otros países latinoamericanos.
Pero la falta de una cuenta bancaria es más que un inconveniente
porque hace que los hispanos no tengan acceso al crédito, incluyendo
tarjetas, préstamos para carros o hipotecarios. Y, por consiguiente,
deben pagar mucho más para acceder a ese dinero.
"Como no tienen una relación con los bancos, carecen de la
credibilidad, si me permiten el juego de palabras, para obtener el
crédito necesario", comentó Prajin.
Prajin forma parte del Consejo Asesor de la Secretaría de Estado
de Colorado, donde también se está estudiando el problema.
Entre los participantes del foro en Denver estuvo Dolores Smith,
directora de asuntos de consumidores del Sistema Federal de Reservas
quien enfatizó el creciente papel de la comunidad hispana en el
éxito de la banca estadounidense.
Otra participante, Alice Pérez, vicepresidente y gerente del
mercado hispano del U.S. Bancorp -el octavo banco más grande de los
Estados Unidos- dijo que su banco identificó la necesidad de
desarrollar una estrategia centrada en el mercado hispano desde
1991, pero al participar en un proceso de asociación y adquisición,
no logró implementar su estrategia hasta el año pasado.
James Maloney, director del Mitchell Street Savings Bank, un
banco pequeño con sede en Milwakee, Wisconsin, ha evitado ser
víctima de la ola de consolidación que impacta la industria
financiera y desde hace dos años ha logrado aumentar la rentabilidad
de su banco en base a sus programas para la comunidad hispana.
Otros bancos pequeños de Colorado, como el New Frontier Bank y el
Vista Bank, buscan la clave del éxito en sus programas de alcance
comunitario.
Líderes de la comunidad hispana como Polly Baca, directora de la
Latin American Research and Service Agency (LARASA), habló de la
escasez de datos concretos sobre el número de latinos actualmente en
los EEUU, además de la complejidad del grupo. "No todos son de
regiones rurales del norte de México", explicó.
Según Andrew Schoenholtz, investigador de Georgetown University y
especialista en cuestiones migratorias, entre los elementos más
importantes está la educación.
"Antes se pensaba mucho en educar a los inmigrantes. Ahora se
piensa en cómo educar a los banqueros", dijo Schoenholtz.
Sin embargo, el académico enfatizó que el principal obstáculo
para la incorporación de 8 millones de inmigrantes hispanohablantes
es su carencia de un número de seguro social legal.
"No hay manera de evitarlo. Se necesita una solución legislativa
a nivel federal", dijo.
El experto agregó que siempre habrá gente en los Estados Unidos
que se quejará de los inmigrantes hispanos, "pero si aceptamos su
trabajo y sus impuestos también tenemos que aceptarlos como
personas".