La posición oficial del gobierno mexicano es que el hecho de que sus inmigrantes legalicen su situación es más importante que cualquier pérdida potencial de remesas.
"Desde luego, no sería ningún problema para la construcción económica del país si ocurriera eso, si los co-ciudadanos de este país tienen mejores y sobre todo mucho más dignas condiciones de vida" en Estados Unidos, dijo el portavoz presidencial Rubén Aguilar.