Los índices de bancarrotas personales están aumentando, se ha estancado el crecimiento laboral y la deuda del consumo se encuentra en niveles tope. No está claro si este último recorte de un medio punto porcentual logrará estimular mucho más el consumo personal en vista que el consumidor, quien ha llevado encima el peso de la economía, se encuentra en sus límites.
"Más y más americanos llevan estilos de vida que no pueden costear usando dinero prestado", dijo Steve Rhode, presidente de Myvesta, un centro de asesoramiento crediticio en Rockville, Maryland. "No sólo son las tarjetas - son las casas que son demasiadas grandes para sus presupuestos, y también autos demasiados grandes".
G. Ray Warner, un catedrático en el Instituto Americano de Bancorrota, afirmó que "Quizá estemos llegando al punto donde el consumidor americano promedio no desea más crédito, no importe [que tan bajas estén] las tasas". El recorte de la Fed fue seguido de un recorte en la tasa comercial ("prime rate") que cobran los bancos a sus mejores clientes a un 4,25%, pero no se espera que cambien mucho las tasas de las tarjetas porque muchas de éstas ya han llegado a la tasa mínima establecida.
Se puede atribuir al consumidor dos-tercios del crecimiento económico en los trimestres recientes, y mucho de ese gasto ha dependido de dinero prestado. Once recortes de tasas por la Fed el año pasado pudo mantener robusto el consumo personal, pero a un precio preocupante.
La calidad del crédito, por ejemplo, ha bajado bastante, y las tasas de las tarjetas de crédito pueden permanecer altas pese al recorte de 50 puntos a 1,25%. Antes del recorte de hoy, la última vez que la Fed recortó fue en diciembre de 2001, cuando los redujo a 1,75%, un nivel mínimo de cuatro décadas.
Según la Reserva Federal, los consumidores estadounidenses debían un total de 1,73 billones de dólares ($1.73 trillion en inglés) en tarjetas de crédito, préstamos de auto y otros préstamos, excluyendo hipotecas. Esta cifra contrasta con un saldo total de 1,67 billones a finales de 2001 y 1,56 billones a finales de 2000.
Un factor crítico es la situación laboral, y cuántas personas perderán su empleo al curso de una larga y lenta recuperación económica. Si miles de consumidores ya sobrecargados de deuda pierden su empleo, tienes una receta para un aumento en los incumplimientos de pago y las bancarrotas personales.
"Un aumento en el desempleo por encima de su reciente máximo de 6% en abril 2002 a 6,5% seguramente sería una señal de peligro", dijo John Lonski, economista jefe de Moody's Investors Service.
La acumulación de deuda expresada como porcentaje de ingresos disponibles llegaron a 14,39% a final del año pasado, un máximo de por lo menos dos décadas, reportó la Reserva Federal. Las bancarrotas personales subieron 8,6% a un récord de 1,47 millones en los 12 meses acabados al 30 de junio, según la oficina administrativa de las Cortes Federales.
La caída de la calidad crediticia no ha provocado aun una restricción al crédito personal ni ha frenado de modo significativo al crecimiento, pero algunos economistas se preocupan que un aumento en el paro puede resultar en fuertes caídas en el consumo.
Las tasas de las tarjetas no han sido muy afectadas por los 12 recortes de la Fed en los dos últimos años, aunque las tasas variables quizá experimenten una leve reducción, dijo la Federación de Consumidores de América.
"Pero las empresas de tarjetas de crédito pueden decidir cambiar la fórmula que usan para la tasa [y aumentarla]", dijo Stephen Brobeck, director ejecutivo del grupo.
Las estadísticas confirman la resistencia de las tarjetas ante los recortes.
A pesar de una reducción total de 475 puntos básicos el año pasado, las tasas de las tarjetas cayeron sólo 135 puntos básicos, según informó la Federación de Consumidores de América.
Sara Johnson, directora gerente de la firma de investigación Global Insight, el problema es la deuda acumulada, la cual no puede responder a recortes nuevos.
Durante el boom de los años 90, las tarjetas premiaban al consumidor con crédito fácil, incluso para algunos consumidores considerados como mayores riesgos de pago, dijo Johnson.
"Hubo un enorme crecimiento en préstamos a las familias de "alto riesgo", dijo. "Ahora que hemos pasado por una recesión, estamos viendo más incumplimientos y pagos morosos debido a la reducción de empleos".
En pocas semanas comienza la crucial temporada de ventas navideñas, entre el Día de Acción de Gracias y Navidad, cuando muchos minoristas facturan la gran parte de sus ventas y cosechan muchos de sus ganancias.
Advierte Mark Zandi, de Economy.com, "si los consumidores frenan el gasto, por tan poco que sea, caeremos en recesión".