Entrando en detalles, Bernanke consideró que la crisis de los bienes inmuebles iba sin duda a "continuar frenando el crecimiento durante buena parte de este año". Del lado de las empresas, "los gastos de inversión corren peligro de ir más despacio en los meses venideros", añadió.
También se inquietó por la "frágil" situación de los mercados financieros, a pesar de los mejoramientos puntuales.
Finalmente mencionó el alza de la inflación, y consideró que "esto posiblemente refleja en parte los elevados costos de la energía sobre los precios al consumo" así como "los efectos de la depreciación del dólar sobre los precios a la importación".