Por ejemplo, la campaña recomienda enseñar a los niños la
diferencia entre "necesidades" y "deseos", lo cual se puede
visualizar fácilmente con la lista de compras.
Aquellos elementos de la lista que podrían catalogarse como
"deseos", digamos productos de tales marcas o accesorios, se pueden
bien eliminar o negociar condicionando su compra posterior según
resultados de expectativas escolares, o que el niño contribuya con
algo de sus ahorros.
Esto les enseña igualmente que el dinero y lo que esto compra "no
se da en los árboles", sino que hay que ganarlo, como lo hacen los
padres con su trabajo.
Salir de compras con suficiente antelación al inicio de clases,
por otro lado, permite una mayor planificación para el ahorro.
Comparar precios por internet, recopilar cupones de descuento y
comprar paquetes de útiles que se venden en las propias escuelas,
son algunas estrategias que pueden seguir los padres para hacer
rendir lo más posible el dinero.