Sólo en California se condensa un 28 por ciento del poder
adquisitivo de todos los hispanos de EEUU, de acuerdo con el estudio
de Selig.
No obstante, en los últimos 15 años se han registrado saltos
extraordinarios en Carolina del Norte, Arkansas y Georgia, entre
otros estados.
Los dólares en el bolsillo dan a los latinos un poder político
indirecto.
Una organización como la Asociación de Bancos Hipotecarios, que
normalmente sólo mira al Congreso cuando éste aborda nuevas normas
financieras u otros asuntos económicos, también tiene una posición
sobre la reforma migratoria.
"Estamos a favor", dijo Michael Fratantoni, director del
departamento de análisis de la Asociación, quien explicó que los
latinos son buenos clientes de los bancos hipotecarios.
Según datos de 2004, sólo un 48 por ciento de los latinos poseía
su propia vivienda, comparado con un 72 por ciento del resto de la
población, lo que significa que las ventas a los hispanos son el
segmento de mercado con mayor potencial de crecimiento.
Un ejemplo más directo de cómo su poder adquisitivo se puede
traducir en influencia política fue el boicot realizado en marzo por
asociaciones hispanas contra los productos de la cervecera Miller.
Organizaron la campaña porque la empresa había contribuido al
cofre electoral del presidente del Comité Judicial de la Cámara de
Representantes, el republicano James Sensenbrenner, quien fue el
autor de un proyecto de ley repleto de medidas de mano dura contra
la inmigración.
Miller reaccionó con prontitud y expresó su "fuerte" oposición a
las ideas de Sensenbrenner sobre el tema.