"La salud de las personas en Estados Unidos no es como debería de ser", dijo Jo Ivey Boufford, de la Universidad de Nueva York, en Nueva York, durante una conferencia de prensa durante la CXXX Reunión Anual de la Asociación Nacional de Salud Pública.
Boufford indicó que se necesitan varios cambios para mejorar la salud pública ahora, y para asegurar que el sistema de salud pública pueda enfrentar los retos de acontecimientos nuevos e inesperados que pudieran surgir durante los próximos 100 años, como un ataque bioterrorista.
Estados Unidos gasta más en cuidados de salud que ningún otro país del mundo, dijo Boufford, sin embargo la nación se encuentra en el 37 lugar de la lista global de sistemas de salud compilada por la Organización Mundial de la Salud.
Una razón para esto, argumentó la investigadora, es la presencia de grandes diferencias raciales, por ejemplo, el índice de mortalidad infantil entre los estadounidenses de raza negra es más del doble que entre los de la raza blanca. "Estas diferencias en este rendimiento deberían de ser inaceptables para nosotros", dijo Boufford.
Boufford y sus colegas presentaron estas recomendaciones como parte de un informe del Instituto de Medicina, en Washington, DC, una agencia privada, sin fines de lucro, que aconseja al gobierno sobre políticas sanitarias.
En el informe, los autores hacen un llamamiento a las personas de varios ámbitos sociales, no sólo del gobierno, para que tomen parte activa a fin de mejorar la salud pública y las respuestas a la salud pública. "La salud de nuestra nación debe de ser la preocupación de todos, no sólo del gobierno", dijo Boufford.
Por ejemplo, el informe sugiere que las comunidades colaboren con las agencias locales de salud pública para mejorar la salud de la comunidad y eliminar las diferencias, enfocándose especialmente en los cambios duraderos.
Los empleadores deberían asociarse con el gobierno para ayudar a comunicar a sus empleados la importancia de la prevención de la enfermedad y las lesiones, y las agencias federales deberían de ayudar a los negocios pequeños y a aquellos que pagan sueldos bajos a ofrecer seguros de salud a sus empleados, según el informe.
Muchas personas en Estados Unidos reciben la información sobre la salud a través de las noticias. El informe recalca la importancia de que los medios de comunicación se comuniquen con frecuencia con los funcionarios de salud pública para mejorar el alcance y la precisión de las historias que aparecen en las noticias.
El informe también recomienda que los locutores aumenten el tiempo que dedican a los anuncios de servicios públicos.
Además, Boufford dijo a Reuters Health que ella y sus colegas creen que la salud es un derecho, y que el acceso a los cuidados de salud constituyen un componente de ese derecho.
Sin embargo, 41 millones de personas en Estados Unidos no tienen seguro. Aunque Boufford admitió que aumentar el acceso a los cuidados de salud podría ser difícil de vender al gobierno federal, la investigadora argumentó que las personas que no tienen seguro son, a menudo, las últimas en acudir al médico cuando están enfermas. En el caso de un ataque bioterrorista, advirtió, ese retraso podría poner en peligro la salud de una comunidad entera.
"No se puede lograr una adecuada salud en la población sin que los cuidados de salud sean completos y asequibles económicamente a todas las personas que viven en Estados Unidos", señaló el informe.
"El gobierno federal debería liderar un esfuerzo nacional para examinar las opciones disponibles a fin de lograr una cobertura de salud estable de las personas y de sus familias, y asegurar la implementación de planes para lograr ese resultado", concluyó.