Eric nació ciego, sufre de ataques de epilepsia, parálisis
cerebral y distrofia muscular, se alimenta a través de una máquina y
tarda aproximadamente una hora en ingerir cualquier alimento.

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La ley señala que cualquier institución que recibe dinero a
través de los fondos federales en diferentes programas como
Medicaid, Medicare o estampillas de alimentos, deberá ofrecer los
servicios de un intérprete capacitado a los clientes o pacientes que
no puedan comunicarse bien en inglés.
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Cada vez que Jacqueline Alvarez lleva a su hijo al ortopedista
para su control habitual, la recepcionista le exige que lo haga
acompañada de un intérprete para que se pueda comunicar con el
doctor, ya que su nivel de inglés no se lo permite.
"Es bien difícil que quieras expresarte y no logres tu objetivo.
Si uno que no habla bien inglés se desespera, imagínese a ellos que
no entienden lo que quiero decirles", explica.
Pero Jacqueline no es la única que siente frustración al no poder
comunicarse con su médico directamente.
Mary Cruz Rincón ha tenido que utilizar a su hija de 10 años para
que actúe de intérprete cada vez que necesita realizar una cita por
teléfono para llevar al control médico a su otra hija de nueve años
que sufre de epilepsia y autismo.
"Lo que le tengo que decirle a mi hija mayor cada vez que llama
para pedir la cita es que no diga su edad, porque cuando se dan
cuenta entonces exigen que un adulto se encargue, pero mi problema
es que no puedo comunicarme bien en inglés", admite.
Según Fatana Pirzad, gerente de programas de Georgia Mutual
Assistance Association Consortium (GMAAC), una organización sin
fines de lucro dedicada a promover el bienestar de refugiados e
inmigrantes en el área de Atlanta metropolitana, son casi 30 a 40
mil hispanos que utilizan el sistema de salud en Georgia al año y la
mayoría trata de comunicarse en su idioma materno.
"Muchos hospitales y clínicas ignoran que de acuerdo a la ley,
que data desde 1964, deben ofrecer servicios de interpretación y no
lo hacen", destacó.
La ley señala que cualquier institución que recibe dinero a
través de los fondos federales en diferentes programas como
Medicaid, Medicare o estampillas de alimentos, deberá ofrecer los
servicios de un intérprete capacitado a los clientes o pacientes que
no puedan comunicarse bien en inglés.
La ley establece además que ninguna persona debe ser discriminada
ni por su nacionalidad ni por su nivel de inglés, sin importar su
estatus legal.
IGUALDAD DE DERECHOS
Otra de las organizaciones que defiende el acceso de igualdad al
sistema de salud es la Red de Intérpretes Médicos de Georgia (MING,
por sus siglas en inglés) fundada en 1999.
Para su presidente Susan J. Martorell, la pugna por fijar un
método de acreditación para intérpretes a nivel gubernamental, como
el programa existente de la Comisión de Intérpretes para la Cortes
de Georgia, es esencial para que los hospitales tomen en serio la
contratación de personal capacitado a tiempo completo.
"Sería maravilloso tener algo similar porque demostraría algún
tipo de acreditación, una certificación que indique que reciben
entrenamiento adecuado. No contamos con algo así para los
intérpretes de salud en Georgia y la verdad que es necesario".
Kathryn Jeffers, gerente de enfermería del Departamento de Salud
del Condado de Laurens, al sureste de Georgia, ha estado a cargo del
entrenamiento de interpretación médica por espacio de tres años a
través del programa Bridging the Gap.
De acuerdo a los datos del Censo 2000, la población hispana en el
Condado de Laurens creció 326 por ciento en los últimos 10 años,
mientras que en todo el estado de Georgia, aumentó 300 por ciento en
el mismo periodo.
Para Jeffers, el curso de 40 horas, aunque no es una
certificación del Estado, es eficiente para su propósito: no crear
más confusiones en momentos críticos.
"Las personas que usualmente hacen el papel de intérpretes con
sus familiares y amigos no utilizan el vocabulario correcto y editan
y omiten información médica con bastante frecuencia", advirtió.
Asegura también que el nivel de educación y el desconocimiento de
términos médicos traen consecuencias mayores, y los proveedores de
la salud ni siquiera se dan cuenta si en realidad el intérprete
tiene las habilidades para desempeñar esa función.
Un estudio realizado por MING a principios de año resalta la
carencia de intérpretes a tiempo completo en los principales centros
de salud del área metropolitana de Atlanta y en varios de ellos ni
siquiera existe un intérprete voluntario.
Sin embargo, Martorell cree que pasarán algunos años para que el
Estado apruebe una certificación para los profesionales del ramo. En
Estados Unidos, solamente el Estado de Washington cuenta con un
programa de certificación para intérpretes médicos.
"California y Massachusetts están elaborando un tipo similar de
certificación al igual que en otros lugares y todo porque se
llevaron a cabo demandas legales. Algunas veces todo lo que se
necesita es eso, una demanda", subraya.