"El robo de identidad es algo que causa gran inquietud a las
autoridades, porque indudablemente sigue en aumento, y en esta
temporada hay que poner especial cuidado", dijo a EFE Paco Felici,
director de comunicaciones en español de la Procuraduría General de
Texas.
Este tipo de fraude se caracteriza porque el estafador, habiendo
robado datos personales de un consumidor, asume la identidad de éste
para realizar operaciones financieras en su nombre.
Las formas más comunes de emplear la información son para la
apertura de tarjetas de crédito, solicitud de préstamos y uso de
cuentas bancarias, pero puede abarcar cuentas telefónicas, usos de
seguros o cualquier operación que involucre dinero.
Como advierte el Centro de Recursos del Robo de Identidad, este
tipo de timadores no toma vacaciones durante Navidad y Fin de Año.
Por el contrario, ésta es la temporada alta para este tipo de
"negocio" ilícito, pues se trata de la época de mayores compras en
el año en EE.UU., cuyo ambiente de festividad es propicio para el
relajamiento y la distracción de los consumidores que tan
conveniente resulta para los ladrones.
Los principales datos que deben proteger los consumidores son los
números de seguro social, tarjeta de identidad, pasaportes, todo
tipo de cuentas financieras, chequeras, facturas, y las direcciones
y teléfonos.
METODO Y PRVENCION
"Comúnmente la gente ve el robo de identidad como algo que le
ocurre a los demás, para darse cuenta cuando le sucede,
dramáticamente, que él también puede ser víctima y las consecuencias
pueden ser devastadoras", dijo Felici.
Además de las pérdidas económicas directas, las víctimas de este
tipo de fraude gastan en promedio 175 horas investigando y dándole
seguimiento al delito, 23 meses corrigiendo y monitoreando sus
reportes de crédito, y alrededor de 800 dólares para restaurar sus
estados financieros, de acuerdo con un estudio del Grupo de
Investigaciones de Interés Público de California.
La forma más simple que utilizan los estafadores para obtener
datos y documentos es el robo de carteras y monederos en abarrotados
centros comerciales y centros de entretenimiento.
Una variante de ésta es lo que llaman "shoulder surfing", o
espiar por encima del hombro.
Con paquetes, niños y miles de personas y objetos llamando la
atención, es fácil descuidar el manejo de instrumentos de pago,
células de identidad o la privacidad al momento de introducir claves
en los puntos de pago, que son espiados por timadores.
Se debe poner atención a las operaciones que realizan los cajeros
en los puntos de pago, pues otro método de robo, conocido como
"skimming", ocurre cuando un empleado de la caja pasa la tarjeta de
crédito o débito del consumidor por una segunda máquina que copia
los datos de su cinta magnética.
Este aditamento, como es lógico, no suele estar en un lugar
visible, por lo que el consumidor no debe quitar la vista en ningún
momento de sus tarjetas.
El correo es un punto a vigilar. En estas fechas se envían más
promociones de lo común, pero todas se deben abrir y romper antes de
botarlas a la basura pues podrían ser ofertas de tarjetas
preaprobadas o de cheques para transferir balances.
Como están personalizados, alguien puede solicitar la tarjeta o
usar los cheques haciéndose pasar por el destinatario.
Al comprar por internet los especialistas recomiendan hacerlo en
portales de compañías reconocidas, revisar e imprimir las páginas
que describen sus políticas de privacidad y asegurarse de que las
operaciones se realizan con transmisión de información segura y
codificada (encrypted).
En caso de ser víctima de robo se debe contactar de inmediato a
las compañías emisoras de las cuentas involucradas para que sean
canceladas, y reportar el incidente a la policía y a las agencias de
reporte de crédito.