Mientras que en la Feria de Las
Vegas se presentan las novedades tecnológicas más futuristas, las
empresas del sector han sido acusadas por sus políticas de reciclado
y el uso de materiales tóxicos para los trabajadores.
Las compañías de tecnología de EE.UU. (con Dell Computers a la
cabeza) son demasiado lentas a la hora de reducir la "basura
electrónica" y utilizan demasiados materiales tóxicos, según
denuncia en su informe anual la organización californiana Silicon
Valley Toxics Coalition.
Esta no es la primera vez que una organización medioambiental
critica las políticas de reciclado de "basura electrónica" (como
ordenadores o monitores que se han quedado obsoletos y que contienen
plomo, mercurio y otros materiales tóxicos) de las compañías
estadounidenses.
Pero por coincidir con la ostentosa Exposición anual de
Electrónica de Consumo de Las Vegas (Nevada), uno de los principales
encuentros de la industria, el informe vuelve a llamar la atención,
ya que muestra una vez más la confluencia de dos realidades
contrapuestas en el mundo de la tecnología.
Por un lado, la de las invenciones más futuristas que ofrecen
crear un nuevo mundo a partir de los aparatos caseros, a disposición
del usuario con sólo apretar un botón.
Del otro, la de los materiales tóxicos presentes en los
ordenadores y otras máquinas que no se reciclan, y que dañan a los
usuarios o los trabajadores que los manipulan y contaminan el
medioambiente.
Dell, el mayor fabricante mundial de ordenadores, se merece la
reprimenda más severa de esta organización, no sólo por sus
políticas de reciclado, sino también por la utilización de presos
para llevarlo a cabo.
La organización denuncia que Dell expone a los presos a las
toxinas porque los reclusos no están protegidos por las leyes
federales que habitualmente velan por la seguridad de los empleados
en el trabajo.
Para llamar la atención sobre esta situación, los activistas del
grupo se disfrazaron de presos y se manifestaron a las puertas de la
convención de Las Vegas alrededor de unos ordenadores viejos.
"La posición de Dell en lo referido a la basura electrónica es
una mancha en el alma de Dell, de la compañía y de su fundador",
indica el informe.
"Michael Dell y su mujer hacen generosas donaciones a las
instituciones de caridad para niños y para la salud, pero ignoran el
impacto de la basura electrónica en niños y adultos", critica.
Incluso IBM, la compañía estadounidense que obtuvo mejores
puntuaciones en el estudio, "decepcionó" a los investigadores por
vender ordenadores en EE.UU. que contienen un producto químico contra
incendios, que está prohibido en algunos países por su toxicidad.
Los programas de reciclado de Hewlett-Packard, Micron Technology
y Gateway también ocupan posiciones muy bajas en el informe de esta
organización, que en cambio aplaude a la Unión Europea por las
directivas que obligan a los fabricantes al reciclaje.
El informe también documenta la existencia de "dobles políticas"
empresariales, ya que las compañías cambian sus políticas de
reciclado o incluso los materiales que utilizan para fabricar la
tecnología dependiendo de dónde se vaya a vender el producto.
El año pasado, una coalición de organizaciones medioambientales
publicó un devastador estudio que indicaba que la basura electrónica
procedente de EE.UU. se recicla utilizando métodos primitivos en
países en vías de desarrollo, donde está creando graves problemas
medioambientales y para la salud.
Muchos artículos electrónicos tienen una vida útil muy corta, que
en algunos casos se extingue en cuanto sale al mercado el aparato de
la siguiente generación, lo que hace que el volumen de basura
electrónica esté creciendo como la espuma.
En California, por ejemplo, con una población de cerca de 35
millones de personas, se estima que unos 6.000 ordenadores se quedan
obsoletos cada día y que, como media, cada familia almacena en el
trastero tres aparatos viejos, entre televisores y ordenadores
personales.