Y si tus ingresos no son constantes, tambien hay una forma de Ahorrar con ingresos irregulares...
Una vez que hemos determinado ese monto (¿cuánto valen?) podremos
precisar la cantidad mensual que necesitaremos ahorrar para
lograrlos, así como el tiempo que nos tomará.
Esto es, precisamente, lo que ilustraremos aquí:
la creación de un plan de ahorro que nos permita alcanzar nuestras
metas.
Los pasos para hacerlo son los siguientes:
1. Ordenar las metas en orden de importancia. Recuerda que los
objetivos de más largo plazo (como lo son el retiro o la educación
superior de nuestros hijos) son generalmente los más importantes.
Sin embargo, cuando jóvenes, vemos tan lejanos estos sucesos,
solemos relegarlos a segundo término, y desplazarlos por objetivos
de más corto plazo, como puede ser la adquisición de bienes de
consumo duradero (un auto, una casa, etcétera.).
Esto suele ser el primer gran error, ya que la costumbre hace la regla,
y las metas por las que más vale la pena luchar las posponemos de
manera indefinida. Y cuando nos damos cuenta, lamentablemente, es
que ha sido demasiado tarde.
Es por ello que los jóvenes, desde que obtienen su primer empleo,
deben comenzar a ahorrar cmo mínimo una décima parte de su salario neto para
el retiro, y conservar 90% de él para su gasto corriente y
demás objetivos de vida.
Cuando esto se hace desde el principio, se torna una costumbre
muy sana y poderosa.
Supongamos que una persona comienza a trabajar a los 22 años, y
ahorra, cada mes, una cantidad equivalente a 1.000 pesos
(aproximadamente 93,30 dólares) valor presente (actualizándolos cada
año al ritmo de la inflación).
Si los invierte a una tasa real promedio de 10%
(mercado accionario), a la edad de retiro (65 años), habría
acumulado más de ocho millones y medio de pesos (unos 793.187
dólares a valor presente) para tal fin.
Si la misma persona pospone su meta, y comienza a ahorrar a los
35 años (es decir, relativamente joven), necesitaría separar
mensualmente una cantidad de 43.045 pesos (unos 4.016 dólares) para
reunir la misma cantidad a los 65 años.
2. Determine el número de meses que necesita para obtener cada
una de sus metas. La tarea es muy sencilla. Empiece con las metas
más importantes (de más largo plazo) y siga con el resto.
Para el retiro, por ejemplo, define a qué edad te gustaría
hacerlo (digamos, entre los 60 y los 65 años para la mayoría de
nosotros).
Resta tu edad actual para obtener el tiempo (en años) que te
falta, y multiplícalo por 12 para obtener el número de meses. Haz
lo mismo con el resto de tus metas.
3. Divide la cantidad monetaria que necesitas para obtener cada
una de tus metas entre el número de meses que requieres para
lograrlas. Este es un paso fundamental, y nos da la pauta para saber
el monto que debemos ahorrar cada mes.
No se debe olvidar en este punto que, sobre todo para las metas
más importantes (mediano y largo plazo), los intereses que ganamos
con nuestras inversiones juegan un papel importantísimo, dado el
efecto "bola de nieve" del interés compuesto, es decir, el interés acumulado sobre los intereses que van ganando con el paso del tiempo.
Por ello, para saber con cierta exactitud cuál es el monto que
deberemos ahorrar para llegar a cada una de nuestras metas, debemos
tener muy claro qué tasa real promedio esperamos obtener de nuestras
inversiones durante el tiempo en que las mantendremos.
4. Obtén la cantidad mensual que debes ahorrar para lograr cada
una de tus metas. Para las metas de corto plazo, es la cantidad
obtenida en el punto anterior.
Para las de más largo plazo, a partir de 5 años, es importante
tener en mente la tasa de interés real que podemos obtener de
nuestras inversiones.
Como ya mencionamos, las metas más importantes deben tener una
prioridad máxima, y no deben ser pospuestas por objetivos menores.
Es decir, si requieres comprar una televisión, debes continuar
ahorrando para tu retiro y para tu nueva televisión.
Como podrás observar después de hacer un ejercicio similar con
todas las metas, difícilmente podremos ahorrar para todas al
mismo tiempo.
Así que lo importante es que empecemos con identificarlas y arranquemos a ahorrar para las más importantes y vayamos poco a poco con el
resto.