La industria del cuidado de salud experimentará su mayor
transformación desde que se introdujeron las HMO (organizaciones de
mantenimiento de salud) en los años 70, según expresó Alan Hoops,
co-fundador y ex-presidente de PacifiCare Health Systems.

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"Desde la perspectiva de los empleadores que ofrecen planes a sus
trabajadores, el cuidado de salud es inmanejable" con sus crecientes
costos, por lo que cada vez pasan mayores gastos a los empleados
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"Desde la perspectiva de los empleadores que ofrecen planes a sus
trabajadores, el cuidado de salud es inmanejable" con sus crecientes
costos, por lo que cada vez pasan mayores gastos a los empleados,
señaló.
Ahora, cuando las compañías están en negociaciones con las
aseguradoras sobre los planes que ofrecerán en el 2003, encuentran
que los costos de HMO crecerán en promedio 22% el año que
viene y superan en algunos casos el 90%, según la
consultora Hewitt Associates.
Estos crecientes costos, parecen ser una enfermedad incurable que
las compañías no están dispuestas a padecer, y que termina pagando
el consumidor.
Menos servicios a un mayor costo
Los analistas coinciden en que el diseño del sistema actual de
cuidado de salud en EE.UU. está llegando a su límite.
Costos crecientes de tecnología médica, servicios y medicamentos
presionan a las aseguradoras a elevar sus precios.
Los doctores, agrupados en organizaciones, pugnan contra las
tarifas de honorarios estandarizados que les pagan las aseguradoras,
y no están dispuestos a ceder terreno.
Las aseguradoras están diseñando una nueva generación de paquetes
de pólizas que suelen llamar "orientadas al consumidor", que no
significan un mejor servicio para ellos sino menores coberturas y
mayores precios.
Ahora se opta por ofrecer, en lugar de planes estándares con
amplia cobertura, otros más "flexibles" o las nuevas "cuentas
personales de salud".
Esta "flexibilidad" permite que los empleados escojan entre
opciones de tratamiento, tipo de cobertura y el número de consultas,
pero también enfrentarán límites de gastos y si sobrepasan tasas
designadas tendrán que aportar de su bolsillo.
El trabajador tiene la dudosa libertad de elegir qué servicios
usa -según lo que cuestan si no quiere sobrepasar lo asignado-, e
incluso si utilizarlos cuando los necesita o cuando no le quede más
remedio.
Una gran parte los seguros que ofrecen las compañías ya están
siendo modificados, y aunque los trabajadores han notado el
incremento de lo pagan en sus pólizas, pueden no estar al tanto de
las implicaciones que los cambios significan para su cuidado de
salud.
Por ejemplo, en algunos casos el consumidor tendrá que pagar más
cuando tiene una consulta con un especialista, puede tener límites
en el número de visitas anuales, o tendrá que valorar si deja la
cirugía para el próximo año y ahorra ahora en su "cuenta personal de
salud", que puede ser acumulativa.
Insatisfacción con el sistema
Para los consumidores que compran seguros por su cuenta, la
situación es aún peor.
Un reciente estudio comparativo entre los sistemas de cinco
países de habla inglesa: Gran Bretaña (los hospitales son propiedad
del gobierno), Canadá, Australia y Nueva Zelanda (sistemas híbridos
con alta presencia gubernamental) y EE.UU. (mayoritariamente privado),
en todos más de la mitad de sus ciudadanos califica sus servicios de
salud como excelente o bueno.
El estudio -conducido por la Escuela de Salud Pública de la
Universidad de Harvard y el Commonwealth Fund- señaló que sólo 3% de los británicos dice haber tenido problemas para pagar
facturas médicas, comparado con 21% en EE.UU., quien obtuvo
el porcentaje más alto.
También en EE.UU., por razones de costos, más pacientes con
problemas médicos no fueron al doctor, dejaron de comprar recetas
médicas y no siguieron tratamientos.
Para activistas de los consumidores es insostenible que esta
tendencia de costos conduzca reducir cada vez más el acceso de los
estadounidenses a algo tan esencial como el cuidado médico, en el
país más rico del mundo.