Si no se tiene conocimiento previo de la compañía del portal, conviene investigar un poco, por ejemplo, poniendo su nombre en un motor de búsqueda y ver si aparecen quejas o reportes de fraude relacionados, o también consultando con el BBB.
Antes de iniciar compras en línea es importante que la computadora tenga instalados y actualizados programas antivirus y anti-espías (anti-spyware), así como un "firewall", que previene intrusiones externas no autorizadas a los puertos del computador.
Una de las formas más comunes de fraude por internet se realiza a través del "phishing", mediante el cual el estafador redirige inadvertidamente al consumidor a una página no legítima -que por lo general se parece a portales conocidos- para que introduzca datos personales y de tarjetas de pago.
Para disminuir este riesgo, es preferible hacer transacciones directamente en el portal deseado, en vez de un enlace por correo electrónico o una ventana "pop-up", y fijarse bien que la dirección de la página se corresponda con la del portal legítimo, sin que cambie ninguna letra.
Por último, para comprar en línea generalmente las tarjetas de crédito pueden ser más convenientes que las de débito pues suelen tener mayor provisión de cobertura en caso de fraude, como "perdonar" al consumidor por el dinero robado, aunque conviene preguntar al banco los beneficios específicos que provee cada una.