El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, y sus colegas en el Comité de Mercado Abierto, decidieron dejar sin cambio la tasa de los fondos federales en 1,25%, agregando que las tasas están suficientemente bajas para ayudar a apuntalar una economía débil.
En vista de que la incertidumbre -incluyendo una posible guerra en Irak- ha hecho a los consumidores y a las empresas más cautelosas, la Fed probablemente mantendrá los intereses de corto plazo en sus niveles actuales durante el verano y posiblemente hasta el otoño, dijeron algunos economistas.
"Creo que la Fed se quedará al margen casi todo el año", pronosticó Stuart Hoffman, economista principal de PNC Financial Services Group.
Si los Estados Unidos se va a la guerra con Irak y gana una victoria rápida, entonces la Fed probablemente se mantendrá en guardia y luego, a final del año, podría aumentar las tasas, dijo Hoffman. No obstante, si una guerra fuera a extenderse o producir una subida pronunciada en los precios del petróleo, existe la posibilidad de que la Fed recorte las tasas aún más.
Los economistas dijeron que, basado en comentarios anteriores del propio Greenspan, el banco central no dudaría en recortar las tasas hasta el 0% si es necesario para responder a cualquier crisis que una guerra podría causar.
Algunos economistas dijeron que la Fed ha decidido darse un poco de espacio de maniobra en caso de que una guerra en Irak le iría mal a Washington, trastornando el suministro de petróleo o causando nuevos atentados terroristas contra Estados Unidos.
El aumento en los precios petroleros y la incertidumbre política han refrenado el gasto empresarial y las contrataciones, dijo la Fed el miércoles. Pero a medida que esos riesgos se despejen -algo esperado por los analistas- las tasas bajas y los aumentos en la productividad "darán aliento a una mejoría en el ambiente económico".
La tasa comercial actual de 4,25% -usada por los bancos y tarjetas de crédito como tasa base para préstamos al consumidor- se quedaría sin cambios. Los bancos la fijaron en 4,25% cuando la Fed recortó su tasa de corto plazo a 1,25%.
El consumidor estadounidense ha sido el pilar de sostén para la economía, pero sin gasto empresarial en nuevos equipos y fábricas, una recuperación económica fuerte será difícil, dijeron los economistas.
Las tasas bajas, entonces, son importantes para mantener el consumidor motivado. Quizá con el tiempo, las empresas que hasta ahora han rechazado el gasto, optarán al fin por invertir en sus negocios.