Si estamos cortos de dinero para algo, basta con insertar la tarjeta en el cajero automático, y tenemos dinero para gastar.
Ir al cajero automático es una de las formas más comunes de recibir un adelanto de efectivo. Otra forma es usar uno de los cheques ("convenience checks") que te envía la tarjeta por correo, el cual puedes cambiar en tu banco.
Aunque fáciles de usar, los adelantos de efectivo ("cash advances") son caros. No se deben usar como parte normal de la vida financiera personal.
En general, las compañías de tarjetas de crédito cobran alrededor de un 3% de la cantidad prestada (algunas más, algunas menos), y si esto fuera poco, las tarjetas imponen sus tasas más altas para los adelantos de crédito, y a diferencia de compras, los adelantos no tienen periodo de gracia y el interés empieza a acumular inmediatamente.
Los emisores de crédito también suelen aplicar tus pagos a la deuda de menor interés antes de aplicarla a la deuda con un interés más alto. En español: si has cargado 1.000 dólares en compras y otros 400 dólares en adelantos y envías un pago de 300, esos 300 borran parte del capital y los intereses de los 1.000, y no tocan los 400 dólares que tienen una tasa más alta.
Veamos un par de casos que ilustran la situación: La tarjeta Citi Dividend Platinum Select Card de MasterCard, por ejemplo, cobra una tasa fija anual de 9,24% para compras, una tasa relativamente buena. Sin embargo, cobra 19,99% anual para los adelantos de efectivo.
Otro ejemplo: la tarjeta Visa de platino de Bank One, que tiene una tasa variable normal de 9,15% y una tasa variable de 19,49% para los adelantos de efectivo. La tarjeta de Bank One cobra un 3% del monto de cada monto adelantado, con un cargo mínimo de 10 dólares. En el caso de la tarjeta Citi, el cargo por un adelanto es de un 3% del total, pero no será menos de 5 dólares.
Las ofertas de tarjetas por ley tienen que divulgar los gastos asociados con la cuenta. Si tienes alguna duda, consulta los documentos que acompañaron la oferta de la tarjeta o la tarjeta misma.