"Los fabricantes están convencidos de que la producción en serie
hará competitivos a los coches de hidrógeno", asegura Rubbia en una
entrevista que presentó el rotativo milanés "Il Sole 24 Ore" en la cuidad fabricante de automóviles por excelencia de Italia.
Por este motivo el físico declara su satisfacción por la decisión
del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien esta semana
anunció que destinará 1.200 millones de dólares para el desarrollo
de este tipo de vehículos.
"La industria italiana debe recuperar el tiempo perdido si no
quiere perder su competitividad", señala el Nobel al explicar que en
la "revolución" del hidrógeno habrá "vencedores y vencidos".
Rubbia admite que el coste actual de los prototipos construidos
por algunas casas automovilísticas es "prohibitivo", pero que, en el
futuro, el precio de los nuevos motores puede dividirse por treinta,
igualándose al de los motores convencionales.
Sin embargo, el físico admite que el paso de la gasolina al
hidrógeno implica una total transformación del sistema de
distribución de combustibles que costará tiempo y dinero.
Entre las ventajas del hidrógeno como combustible subraya las
medioambientales, ya que se trata de motores no contaminantes, al
tiempo que es una fuente de energía inagotable y que se encuentra en
cualquier lugar del mundo, lo que no sucede con el petróleo.
Rubbia forma parte de un grupo de investigación integrado por
expertos italianos, españoles y alemanes para desarrollar motores de
hidrógeno en colaboración con casas automovilísticas como Mercedes,
Ford o Renault.
El Nobel de Física en 1984, que preside el ente italiano para las
Nuevas Tecnologías, Energía y Medio Ambiente (ENEA), trabaja desde
hace tres para impulsar la fabricación de vehículos "limpios".