"El euro se está estableciendo como una divisa de reserva en competencia con el dólar y muchos países buscan vender sus dólares y comprar euros", asegura David Reilly, director de la firma Rydex Investments en un artículo publicado este mes en la revista "Business Week".
Reilly destaca que el banco central chino tiene más de 1 billón de dólares que quiere diversificar y que está invirtiendo en euros.
La moneda europea ha ganado más del 50 por ciento frente al dólar desde los mínimos que marcó en el 2002, de ahí que los expertos recomienden no pecar de exceso de optimismo a la hora de pensar en el recorrido futuro de la moneda europea.
Y es que, la desaceleración de la locomotora estadounidense amenaza con frenar al resto del mundo, Europa incluida, según los analistas, lo que haría que el Banco Central Europeo (BCE) interrumpiese la subida de tipos en el 2007.
No existe, de todos modos, sensación de pánico, ya que en general nadie cree que vaya a tener lugar una depreciación masiva del billete verde.
El verdadero motivo para preocuparse, dice "The Economist" es si la caída del dólar lleva a los inversores a demandar rentabilidades más altas de los bonos del Tesoro de EEUU para compensar el riesgo que asumen al adquirir esos activos, lo que a su vez podría hacer que EEUU entre en recesión.
Pero no todas son malas noticias.
Tobias Levkovich, estratega jefe de acciones de Citigroup, apuntó en declaraciones este mes al diario "The Wall Street Journal" que un dólar más débil ayudará a las cuentas de resultados de las muchas multinacionales estadounidenses, que se beneficiarán del efecto de un euro o un yen más fuerte cuando tengan que repatriar sus beneficios.