Son muchos los periodistas que quisieramos hacerle preguntas a
Gore, que como vice presidente y después como candidato presidencial, fue
muy asequible a la prensa. A mi, por ejemplo, me interesa mucho escuchar lo
que piensa Gore sobre la decisión del Presidente Bush de dar al traste con el
Protocolo de Kyoto Sobre El Calentamiento Global. Gore, como senador y vice
presidente, fue el político estadounidense que más se interesó por los temas
ecológicos. Y su silencio ahora es ensordecedor.
Hay varias teorias sobre la ausencia de Gore de la discusión pública. Hay
quien dice que verdaderamente se siente amargado porque está convencido de
que le robaron las elecciones y que no quiere saber nada de la política. Se
sabe que en estos últimos tres meses, Gore ha aumentado 40 libras y hay quien
ve eso como un síntoma de depresión.
Yo, por mi parte, lo dudo. En primer
lugar, es conocido que Gore siempre ha sido de muy buen apetito. Me parece
plausible lo que dice uno de sus amigos al efecto de que, por primera vez en
mucho tiempo, Gore no tiene porqué estar a dieta y simple y sencillamente
aprovecha lo que considera unas vacaciones de la vida pública para disfrutar
de la buena mesa sin preocuparse como va a salir en la televisión o en la
primera página del New York Times. Dice este amigo de Gore que es verdad que
el ex vice presidente está convencido de que Bush está en la Casa Blanca
porque tiene aliados en la Corte Suprema y un hermano en Tallahassee, la
capital floridana, pero que no hay un rasgo de depresión ni en Gore ni en su
esposa, Tipper.
Según el amigo de Gore, lo que está haciendo el ex
vicepresidente es meditar sobre su derrota con miras a una revancha con Bush
en noviembre del 2004. Claro que el tiempo dirá si Gore verdaderamente retoma
su lucha por la Casa Blanca. Yo, por mi parte, creo que se quedó con las
ganas y será así. Estoy de acuerdo con el amigo de Gore, que me pidio que no
lo identificara, en que el ex vicepresidente mantiene un "silencio
estratégico". Pero va a llegar el momento -y no pasará mucho tiempo - en que
Gore tendrá que salir a la palestra.
Gore no es el único político demócrata que está interesado en enfrentarse a
Bush en las próximas elecciones presidenciales. Otras destacadas figuras
del Partido Demócrata han comenzado a mover sus fichas. Una de ellas es el
Senador John Kerry, de Massachusetts. Practicamente lo único que le queda por
hacer a Kerry es hacer una declaración formal y organizar un comité de
campaña. Yo hace poco entrevisté a Kerry y cuando mencioné la posibilidad de
que se postule a la Casa Blanca se rió y me dijo algo así como que es muy
temprano para hablar del 2004.
Pero mientras tanto, Kerry no desperdicia una
sola oportunidad para salir en cámara o en la prensa escrita. Será un
formidable candidato dentro de las filas demócratas. Tiene buena pinta, habla
bien, y es un veterano de combate que ganó muchas medallas en Vietnam y que
de regreso a la vida civil se opuso a esa guerra pero sin caer en
radicalismos. Una de las ventajas de Kerry es que es muy popular y conocido
en New Hampshire, el vecino de al lado de Massachusetts. Ganar la primaria
presidencial de su partido en New Hampshire siempre da un gran impulso a
cualquier aspirante a la Casa Blanca.
Otro posible rival de Gore dentro de las filas de su partido es Tom
Daschle, el líder de la minoría demócrata en el Senado. Daschle es un
excelente estratega que a pesar de proyectar una imagen suave tiene una
voluntad de hierro y no carece de la sana ambición que tiene que poseer
todo buen político. Y ahora que hay un presidente republicano, Daschle ha
ganado más prominencia que nunca como virtual portavoz de la oposición. En
Washington es un secreto a voces que Daschle tiene su mira en la Oficina
Oval.
Por otro lado, el consenso es que Hillary Clinton ha perdido el interés
en aspirar a la Casa Blanca en el 2004 debido a que sabe que le va a
perseguir el escándalo de los polémicos perdones otorgados por su marido en
las últimas horas de su presidencia.
Y otro posible rival de Gore, el ex
-Senador Bob Kerrey, acaba de escribir su epitafio político con las
revelaciones de que estuvo involucrado en una matanza de mujeres, niños y
ancianos durante la Guerra de Vietnam.
Mucho puede pasar de aquí al 2004. Pero yo creo que Gore va a aspirar a la
postulación demócrata a la presidencia. Gore no se siente derrotado. Sabe
que no llegó a la Casa Blanca pero que ganó el voto popular. Claro que no le
será tan fácil conseguir la postulación de su partido como la primera vez. Y,
por otro lado, George W. Bush está dando pruebas de que es un político mucho
más hábil de lo que se imaginaban muchos y no será un hueso fácil de roer.
Pero yo me atrevo a vaticinar que dentro de muy poco Gore se pondrá a dieta y
entonces lo comenzaremos a ver en las noticias.