Normalmente nos quejamos del racismo, la discriminación, los estereotipos, con los que la sociedad "blanca" reacciona ante la presencia hispana en este país.
Es más infrecuente que nos acordemos del daño que nos hacemos a nosotros mismos, a través de los estafadores, de los pandilleros, de los traficantes de inmigrantes en la frontera, etc., que hacen dinero a costa del sufrimiento de otros miembros de nuestra comunidad.
Lo que ha estado pasando desde hace mucho, y más que nada ahora con la confusión de la 245(i), es que manadas de inescrupulosos han sacado partido de las urgencias e ilusiones de nuestra gente.
El INS, más conocido como "la Migra", ha estado haciendo elogiables esfuerzos por hacerle comprender a la comunidad de qué se trata la 245(i), a quiénes beneficia y, sobre todo, que NO se trata de una amnistía.
Los abogados dedicados al tema de inmigración, también han insistido, hasta con angustia en el tema.
Los VERDADEROS abogados. No la banda de farsantes que en los barrios latinos abren oficinas y ponen carteles de que gestionan los papeles, o que incluso lo hacen desde oficinas ya existentes para otros propósitos.
Muchos notarios, y otros que no lo son pero que se hacen pasar, están defraudando a miembros de nuestra comunidad.
Ellos TAMBIÉN son parte de nuestra comunidad, lamentablemente.
Al especular con los papeles, y con las esperanzas de la gente, robándole a nuestros hermanos el dinero que ganan con tanto trabajo, constituyen un fenómeno digno del mayor repudio.
El latino tiende a confiar en el latino. Y estos abusadores se aprovechan de esa buena condición que tenemos para pegarles donde más les duele: la condición económica y la posibilidad misma de permanecer en este país.
La mayoría de los latinos no ha venido acá por compartir la filosofía y los mitos del sueño americano.
Han venido porque en nuestros países de origen no se les ofrecía la posibilidad de tener una vida digna, en parte incluso por las políticas que EE.UU. ha tenido con respecto a América Latina. Como el apoyar a todas las dictaduras militares.
Y en parte, por la inepcia, la miopía y el egoísmo de las clases dirigentes en América Latina, incapaces de ver que la prosperidad de todos es incluso una parte de su propio interés de clase.
Es una broma dolorosa y de muy mal gusto, que estos individuos, agazapados en nuestros propios barrios, como arañas en la tela, estén esperando a los latinos incautos que llegan en demanda de ayuda.
Muchos de estos clientes ingenuos no saben inglés, desconfían de las autoridades, no tienen muchos recursos económicos y creen que haciendo las cosas "a la latina" será todo más barato, más rápido y más amigable.
Un error que mucha gente está pagando carísimo.
Lo único que cabe es rechazar enérgicamente a esos delincuentes, recomendar a la gente que tenga cuidado y que si sabe de ilícitos, los denuncie.
Las personas que deban regularizar su situación migratoria TIENEN que hacerlo con abogados de inmigración, no con farsantes improvisados.
Y si es un abogado dedicado al tema, no importa que sea latino o que sea anglo. Lo que importa es que pertenezca a una firma seria y sea un profesional responsable.
Las virtudes, como la buena gente, no tienen ni una patria ni una lengua exclusiva.
Y los delincuentes, tampoco.
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