Novedoso programa educativo vincula la ciencia y la gastronomía
La Asociación Nacional de Profesores de Ciencia (NSTA) y la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) han confeccionado un novedoso programa educativo que vincula la gastronomía y el aprendizaje científico.
Para que un currículum de ciencias dirigido a adolescentes sea exitoso debe ser ameno pero sin restarle de los ingredientes instructivos necesarios para proveer conocimiento, manifestó Ellajay Parfit, una de las cien maestras que tomó el taller de capacitación que ofrecen la NSTA y la FDA.
Parfitt acude a sus clases de ciencias con delantal y espátula en mano, según explicó al diario "The Washington Post". La indumentaria no es para mezclar químicos ni hacer intervenciones quirúrgicas sino para preparar hamburguesas.
La lección: demostrar a sus estudiantes los niveles de bacterias entre la carne cruda y la carne cocida.
Destrezas de supervivencia
"Son destrezas de supervivencia estamos ayudando a nuestros
jóvenes a convertirse en adultos saludables y -de paso-
enriqueciendo sus conocimientos científicos", puntualizó la
educadora.
Según el Departamento de Salud, cada año más de 76 millones de personas se enferman debido a la ingestión de alimentos contaminados, de los cuales más 300.000 son hospitalizados y 5.000 mueren.
Decididos a reducir esos números los expertos determinaron que la manera más efectiva es utilizar los cursos de ciencias en las escuelas para crear conciencia sobre este grave problema.
Un programa dirigido a los adolescentes
La gran cantidad de adolescentes que trabajan en restaurantes de
comida rápida motivó a las mencionadas organizaciones a desarrollar
el currículum piloto titulado "Las ciencias y el abastecimiento de
alimentos".
"La industria de alimentos es donde más se emplean (los jóvenes), pero, por lo general, comienzan sus nuevos empleos con muy poca -o ninguna- información sobre el consumo apropiado de alimentos", señaló al diario The Washington Post, Joseh Levitt, de la FDA.
Muchos jóvenes "tampoco son conscientes de las formas de prevenir enfermedades por causa de contaminación de los alimentos", señaló.
El programa piloto, implementado en varias escuelas públicas a través EEUU, delinea un currículo que sirve de guía a maestros de escuela intermedia y secundaria para ayudarlos a explicar engorrosos conceptos científicos con ejemplos "reales y relevantes" para los alumnos.
Las ciencias en el día a día
El propósito fundamental es lograr que los estudiantes de escuela
intermedia y secundaria "descubran" la relevancia de las ciencias en
el quehacer cotidiano de sus vidas.
Dicho programa introduce a los jóvenes estudiantes a la microbiología mientras, a la vez, le ofrece importante información sobre salud pública, explicó Wheeler.
Los alumnos aprenden, entre otros, sobre el procesamiento adecuado de alimentos, las bacterias y las prácticas para reducir la contaminación de los comestibles.
De zumos a canela además de aceites
Por ejemplo, "el zumo de naranja es la lección fundamental para
explicar el proceso de pasteurización, mientras que el uso de la
canela y el aceite de cocinar demuestra cuán fácil y rápido puede
propagarse una bacteria", explican los expertos.
Asimismo, "con las uvas y el agua, los jóvenes aprenden sobre la tecnología llamada 'tratamiento de presión intensa' que preserva el sabor y mata la bacteria en los alimentos líquidos, tales como las sopas y salsas", indicaron los científicos.
Los educadores indican que la clave es utilizar "referentes conocidos", para que los estudiantes comprendan cómo les puede afectar una situación en particular.
Terra/Mary González Nieves/Efe

(Terra)



