¿Amor tras una separación?
Algunas parejas que han roto se tienten tentadas de restablecer su antigua relación amorosa después de transcurrido un tiempo del fracaso sentimental. ¿Serán felices, ahora definitivamente, o su reencuentro se transformará en la antesala de otra separación?
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Marta y Roberto se han separado hace ya varios años. Las llamas de antiguos conflictos y discusiones se han apagado y las sombras del desamor se han disuelto. Se mantienen en contacto y ambos tienen sentimientos encontrados: ahora que ya no están juntos, a veces tienen ganas de volver a estarlo.
Ahora creen, en contra de lo que afirma la sabiduría popular, que las “segundas partes pueden ser buenas”. Confían, más con el corazón que con las ideas, en que la relación que no funcionó en el primer intento, podría tener éxito en el segundo.
¿Les aguarda una “luna de miel”, como imaginan y casi paladean? ¿O por el contrario se encontrarán ante una “perversa luna de hiel” como reza el titulo en español de película “Bitter moon”, en la que el director de cine Roman Polanski, narra la amarga historia de un matrimonio inglés que intenta reflotar su relación en crisis?
Según los psicólogos de pareja, para que una reconciliación resulte positiva y pueda evolucionar hacia una relación sólida, lo cual no es frecuente pero tampoco improbable, hay que tener en cuenta una serie de factores:
- • Es necesaria una reflexión sobre la primera etapa
Antes de dar un paso tan importante como es la reconciliación afectiva, es fundamental una reflexión conjunta en la que se analizará cuáles son los fallos que condujeron a la ruptura y si siguen vigentes, si existen nuevas condiciones o realidades que permitan augurar el éxito, y si el deseo de reiniciar una vida juntos es mutuo. Este paso, en si mismo, servirá de “banco de pruebas” de la futura relación.
- • Elimina los espejismos
Algunas parejas vuelven a intentar reconciliarse por miedo a la soledad, a las penurias económicas, a no ser capaces de tener otra relación o a las presiones de la familia. No lo hacen por verdadero amor o porque compartan un proyecto de vida en común. En esos casos, incluso si siguen sintiéndose atraídos sexualmente el uno por el otro, hay pocas posibilidades de que la relación prospere.
Reportajes EFE

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