Meditación para novatos
Según Doria, la meditación “se centra en la mente y radica en conseguir un estado de atenta serenidad”. Consiste en cultivar el "darse cuenta", en enfocar la conciencia donde uno quiere; es el arte de contemplar, atestiguar, observar la corriente mental.
Al practicarla, se enlentece la frecuencia de las ondas cerebrales, entrando en distintos estados mentales cada vez más serenos, en los que desaparecen la agitación del pensamiento y los ruidos mentales. Se enfoca y despierta la conciencia en el ahora, obviando los continuos viajes mentales al pasado y al futuro.
“Ello no implica un estado de adormecimiento sino de lucidez: Cuando dormimos nos hallamos en un estado de máxima relajación con máxima desatención, al meditar estamos relajados pero atentos al máximo”, explica Doria.
Al calmar el sistema nervioso y apaciguar la mente, la medicación proporciona paz y reposo. Al practicarla se reducen el ritmo cardíaco, el consumo de oxígeno y los niveles de estrés.
Además de equilibrar la presión arterial, fortalecer las defensas orgánicas, ayudar a conciliar el sueño y aumentar la energía vital, tiene efectos favorables sobre el dolor de cabeza y músculos, los trastornos digestivos y circulatorios, el asma, y el deterioro cerebral asociado a la edad.
En la esfera psicoemocional ayuda a ver la vida con más armonía y alegría, a liberarse de miedos, y a potenciar la conciencia superior que reside en cada uno.
- Los secrectos del 'susokukan'
Para meditar, el psicoterapeuta recomienda una sencilla técnica japonesa denominada Susokukan, que “consiste en inhalar el aire y exhalarlo contando, "por dentro" con tu voz mental, del uno al 40. Cada número se "estira" hasta coincidir con la salida de la última gota de aire de tus pulmones, por la nariz: Uno......ooo, doooo........oss, treee.......eess, y así sucesivamente.
No hay que correr ni intentar adelantarse: la respiración numerada no dura más de 5 minutos. Hay que vivir cada respiración cómo una acción consciente, sintiendo todos los matices que la rodean, las sensaciones, el aire que entra y sale.
“Si surge un pensamiento travieso que hace perder el hilo, hay que darse cuenta de que la mente se ha despistado, y volver al número donde uno cree que ha interrumpido el ejercicio y seguir adelante como si nada”, señala José María Doria.
Reportajes EFE

(Jupiter Images)












