Meditación para novatos
Después, durante un rato hay que contemplar serenamente los pensamientos, dejando que floten "como maderos en el río" por la corriente de la mente, observando como aparecen y desaparecen, nacen y mueren, como un observador ajeno a ellos. Para prepararte, antes del susokukan, conviene respirar unos minutos de forma natural, por la nariz, aflojando las mandíbulas, el estómago y la manos.
Otra técnica para meditar es la denominada “respiración consciente”. Para lograr permanecer en el "aquí y ahora", hay que aflojar los brazos y piernas, tensándolos y destensándolos, y dejar que el cuerpo se relaje. Después de exhalar todo el aire de los pulmones hasta vaciarlos, ya se está preparado para comenzar.
Hay que concentrarse en la respiración, ponerle un número a cada inspiración y expiración, hasta llegar a cuatro y volver a empezar. Es necesario concentrarse en contar y nada más, y permanecer lo más atento que se pueda a la respiración. Si vienen pensamientos, hay que dejarlos pasar y atender de nuevo el respirar, que debe ser suave, profundo y silencioso, sin forzar los pulmones. Hacer este ejercicio durante 15 minutos.
- Testigos de la propia mente
Otro método para meditar, el “flujo mental”, consiste en cerrar los ojos y enfocar la atención hacia el propio interior. A partir de ahí, hay que observar como cruzan la mente todo tipo de pensamientos. En vez de apegarse a los agradables y rechazar o subestimar los desagradables, simplemente hay que dejarlos fluir y que sigan su curso, como un testigo, sin implicarse en ellos.
Al observar y analizar el contenido de los pensamientos, se comprueba que se van asociando unos a otros, y descubre lo fácil que es perder la atención objetiva y que a menudo el cúmulo de ideas impide que concentrarse.
Por último, la “meditación trascendental” se fundamenta en entonar una y otra vez un "mantra": una palabra o frase sagrada, cuya repetición al parecer produce una "resonancia vibratoria" que libera su poder cuando la actitud mental del practicante es la adecuada, ayudando a concentrar la mente y detener la intrusión de pensamientos estresantes.
El "mantra" más famoso es "Om" ó "Aumn", un sonido prolongado y monótono, que es muy relajante, aunque también pueden emplearse otros términos, como "paz, amor ó calma".
Hay que repetir el "mantra" que se haya elegido con una entonación normal, concentrarse en él y dejar que su sonido nos vaya absorbiendo, utilizándolo como un ancla para que la mente no se distraiga ni disperse.
Reportajes EFE

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