
Las correas también deben ser anchas y es mejor que las mochilas cuenten con varios compartimentos para distribuir así mejor el peso del macuto. Por ello, Wilmarth y la mayoría de expertos invitan a que las bolsas dispongan de un cinturón o correas para cadera y pecho, pues de esta forma parte del peso de la mochila se traslada de la espalda y los hombros a las caderas y al torso.
Es preciso que los adultos y menores conozcan también la forma en que ésta debe llevarse.
Es decir, según los expertos, la bolsa debe estar correctamente sujeta a la espalda del menor con ambas asas y su peso bien repartido entre ambos hombros.
Los elementos más pesados deben ir pegados al torso del menor y el tamaño de la mochila tiene que adecuarse a su espalda. Los adultos tienen que evitar comprar una mochila pensando en años posteriores o en el diseño o la marca del producto y deben supervisar diariamente el peso de la mochila del estudiante.
Se trata de evitar que el esfuerzo sobre la espalda y los hombros sea excesivo y conduzca al sobreesfuerzo y a la fatiga muscular del menor, porque un constante sobrepeso disminuye su actividad diaria, afecta negativamente a su rendimiento escolar y está directamente relacionado con algunas de las dolencias de espalda más comunes como la cifosis (coloquialmente conocida como “chepa”, que supone la inclinación hacia delante de las vértebras) o la escoliosis (la desviación lateral de las vértebras).
EFE-REPORTAJES.