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Las mujeres son el peor enemigo en el puesto de trabajo cuando se refiere a ascender, ya que un estudio internacional sugiere que son menos proclives a promoverse entre ellas que sus colegas masculinos.
Brujeres, mujeres con algo de brujas
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El estudio de 2008, que forma parte del nuevo libro de la experta estadounidense en comportamiento Shannon L. Goodson, comparó casi 11.500 profesionales femeninas con 16.700 hombres de 34 países.
Goodson, autora del libro "The Psychology of Sales Call Reluctance", dijo que las mujeres profesionales de Reino Unido, Estados Unidos y China eran más tendentes a promover sus intereses, mientras que las féminas de Nueva Zelanda y Suecia son las más tímidas, seguidas de las australianas y las canadienses.
Pero sobre todo, las mujeres no hacen lo suficiente para impulsar sus propias carreras, dijo la autora en un comunicado.
"Las mujeres no crearon el techo de cristal, la barrera invisible a la que se culpa de limitar su capacidad para ganar lo que se merecen, pero ayudan a mantenerlo", dijo Goodson.
"Ser capaz de llamar la atención sobre tus contribuciones y competencias en el trabajo se ha convertido en una parte importante de la gestión moderna de las carreras, y es algo a lo que la mayoría de las mujeres no están dispuestas o no son capaces de hacer tan sistemáticamente como sus colegas varones", añadió.
La investigación de Goodson halló que mientras que la mayoría de los hombres no tienen reparos en tratar de vender sus contribuciones, e incluso a veces mienten al respecto, las mujeres aún se aferran al mito de que la autopromoción es "socialmente inaceptable", "no propio de una dama" y "moralmente sospechoso". "Creen que sólo el trabajo arduo basta para igualar su estatus y su salario con el de sus colegas masculinos", dijo.
"El trabajo bien hecho es importante, pero sólo el trabajo bien hecho no habla por sí mismo, tienes que hacerlo saber".
La investigación de Goodson también halló que las mujeres que han logrado ascender en la escala corporativa tienden a "llevarse con ellas la escalera", algunas veces incluso saboteando las posibilidades de otras mujeres que persiguen la promoción.
Esta parte del estudio, realizado principalmente en Estados Unidos, reveló que las ejecutivas pueden no alentar o apoyar a sus colegas femeninas.
"Esto lleva a muchas mujeres del estudio a preferir a jefes hombres, alegando que ellos son más constantes e imparciales que las mujeres", añadió Goodson.
Reuters