Carolina Herrera, dramática y colorida
"Los colores son fundamentales en todas mis colecciones", aseveró la modista, quien no se ha olvidado de los blancos y los negros que tanto la caracterizan, de forma que en numerosos modelos jugó con las sombras de tonalidades claras y los acabados en negro.
Herrera aseguró que se ha inspirado "en las mujeres etéreas de Boticelli y en la simplicidad del constructivismo ruso" para unas nuevas apuestas -faldas amplias, pantalones, chaquetas y vestidos de noche- realizadas en tweed de organza, sedas con texturas y rafia lacada.
Considerada una de las mujeres más elegantes del mundo, Herrera apostó por una silueta más lineal para las piezas de día y al movimiento para las de noche.
En esta ocasión, la diseñadora apuesta por el dramatismo. La paleta de colores de Herrera incluyó tonos de rosa, amarillo intenso, azul y naranja, que mezcló con blanco y negro.
"El color y los detalles femeninos fueron muy de su estilo", dijo Cindy Weber Cleary, directora de moda de la revista InStyle. "En una temporada que podría ser difícil, su sensibilidad femenina lució fresca y hermosa".
Weber Cleary seleccionó un vestido azul con capas y un traje negro con vuelo de caída al frente como sus piezas favoritas.
Sin embargo, un puñado de trajes cubiertos de pedrería parecieron un tanto fuera de lugar en relación con la situación económica mundial. Aunque exquisitamente elaborados, esta clase de trabajo artesanal no es moderno, señaló Weber Cleary.
AP/EFE/Terra

(Getty Images)








