Los veteranos de Cibeles concluyen transgrediendo con elegancia
María Lafuente en cambio quiso proponer un estilo más etéreo aunque igualmente sincrético utilizando el blanco como base de una colección donde las texturas y el trabajo de la tela fueron protagonistas.
Estas creaciones apuntan, según la diseñadora, hacia dos conceptos; la identidad y la intimidad, sirviéndose de volúmenes amplios, cinturas altas y cuellos irregulares.
Los pliegues y los bordados, presentes en casi todas las obras de la colección, evocaron a través de los colores un viaje por oriente con dos paradas muy claras, la maduración de los cerezos en Japón y la fuerza de la parsimonia del Tíbet.
- Grandes escotes
Sita Murt presentó una colección clásica, con volúmenes amplios y cortes asimétricos, consolidando al azul y el tono sandía como los colores estivales y al escote palabra de honor como una marca de estilo.
Josep Abril quiso utilizar como amuleto la malaquita y combinar su cromatismo con negro para una colección sencilla pero elegante con toques de "vintage", en cambio Carlos Díez apostó por mezclar un estilo barroco con formas futuristas basándose en la nueva pareja de hecho en la moda, el negro y el azul eléctrico.
Antonio Alvarado también apostó por los volúmenes amplios y las telas livianas para crear un movimiento basándose en el negro, el blanco y los tonos ocres.
Guillermina Baeza buscó inspiración en la alta costura francesa de los años 50, basándose en los cortes sofisticados y las telas drapeadas para crear un modelo de mujer funcional pero sensual.
La jornada se cerró con el desfile de Dolores Cortés que eligió la prenda reina del verano, el bañador, para montar una propuesta que mezcla las formas geométricas y los tejidos orgánicos.
Reuters

(Getty Images)






