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Un niño ruso de padre cubano que vive en la región siberiana de Altái ha conmocionado a la comunidad científica de su comarca por haber inventado varios sistemas de refrigeración a sus diez años de edad.
Ernesto Yevgueni Sánchez Shaida es un genio y así lo saben todos los que le conocen en su escuela de la localidad de Rubtsovsk, en el sur de Siberia, donde al año que viene terminará los estudios de secundaria a pesar de su juventud, indicó la agencia Interfax.
Pero ahora su caso está siendo examinado por científicos y por los profesores del Centro para Asistencia de Niños Superdotados de Barnaul, capital de Altái, tras verificar que el joven Ernesto es un inventor consumado de los mecanismos más complicados.
El niño ha diseñado siete instalaciones de refrigeración
Que
funcionan sin compresor y no necesitan de energía eléctrica, invento
más que útil en una región donde se dejan notar las restricciones
energéticas que afectan a muchas zonas de Rusia.
Ernesto es hijo de Tatiana Shaida y el cubano Ernesto Enrique Sánchez -ingeniero naval-, que se conocieron en 1981 en la ciudad de Odessa, ahora Ucrania, aunque diez años más tarde se trasladaron a Rubtsovsk.
Su capacidad de niño prodigio ya la demostró Ernesto desde muy pequeñito, pues aprendió a leer cuando tenía dos años y siete meses de edad y pronto demostró su gran afición por los libros de física y matemáticas, y las novelas del escritor Vasili Shukshin.
Cuando sus maestros vieron su capacidad intelectual, adelantaron a Ernesto tres cursos y ahora, sin ayuda, está aprendiendo los manuales correspondientes a los últimos años de secundaria.
Viajar a Cuba
El niño ya ha indicado que cuando termine sus estudios quiere
dedicarse a la investigación y cumplir sus dos sueños: conseguir un
ordenador personal para patentar sus invenciones y viajar a Cuba, la
patria de sus familiares paternos.
Terra/Efe