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LA FASCINANTE HISTORIA DE LA LECHE II

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La leche es un líquido blanco y opaco segregado por las hembras de los mamíferos para nutrir a sus hijos recién nacidos y es el único alimento que consumimos durante la primera etapa de nuestras vidas.
Historia continua abajo

Casi todas las leches tienen las mismas substancias: agua, proteína, grasa, lactosa, vitaminas y minerales, pero la proporción varía entre las distintas especies.

Por ejemplo, los animales que crecen rápidamente se alimentan con lecha rica en proteínas y minerales. Los que necesitan mucha grasa en su cuerpo (como las focas y los leones marinos), con leches ricas en grasa y bajas en lactosa.

De aquí que un ternero duplique su peso a los 50 días de nacido, mientras que un niño tarda 100 días... Y es que la leche de vaca tiene 3 veces más proteína y minerales que la leche humana.

Leche humana vs. leche de vaca
La leche humana es más digerible que la de vaca, que para ser aceptada por el cuerpo humano necesita ser cocinada, homogeneizada y pasteurizada.

Además, la leche humana contiene el factor bífido, una substancia no identificada que produce el crecimiento de una bacteria inofensiva que llena el tracto digestivo del infante, excretando el ácido láctico, que impide el desarrollo de otros microbios dañinos.

Este factor, junto con anticuerpos producidos por la madre, ayuda a combatir elementos patógenos como el de la polio y la salmonella, ayudando al bebé a hacer la transición del vientre materno a un ambiente lleno de gérmenes.

Las primeras leches
Aparte de la leche materna, que el hombre ha consumido desde hace millones de años, parece que empezamos a beber leche de oveja y de cabra hace unos 11,000 años, y de vaca, unos 8,500.

El hallazgo de pinturas rupestres en el desierto del Sahara indica que el ordeño existía hace unos 4,000 años a. de C.

En el Viejo Testamento se habla de la leche, describiéndose a la Tierra Prometida como tierra que mana leche y miel.

La leche en Europa
La leche y sus derivados eran conocidos en toda Europa, pero su consumo variaba de región en región.

En Roma y en Grecia la leche de vaca y la mantequilla no eran muy populares, pero la de cabra se empleaba en la cocina y para hacer quesos. La de asno y la de yegua más bien como medicina.

Esto se debió a que la leche y la mantequilla no eran alimentos fáciles de conservar en el cálido clima mediterráneo, donde se usaba como grasa el aceite de oliva.

Es más, los griegos y los romanos pensaban que beber leche era una costumbre bárbara.

Según el escritor romano, Plinio, la leche se usaba para blanquear la piel de las mujeres. Y además de Cleopatra, Popea, la esposa de Nerón, viajaba con cientos de cabras para bañarse en su leche.

Por su parte, Marco Polo, quien viajó a China a finales del siglo XIII, descubrió que los tártaros, que tomaban leche de yegua, la secaban al sol después de separar la mantequilla y más tarde la bebían ligada con agua.


Terra/Matilde Marichal

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