Michelle Obama debuta en la Casa Blanca como primera dama de color
Nacida en el seno de una modesta familia del sur de Chicago, Michelle Obama creció en el South Side, el barrio más pobre de la ciudad, en una casa de dos ambientes para sus cuatro habitantes. Su padre, Frazer Robinson, empleado de la alcaldía, trabajó toda su vida pese a una esclerosis en placas. Marian, su madre, se ocupaba del hogar.
En ese contexto, Michelle logra ingresar en la prestigiosa universidad de Princeton en 1981. Su tesis de Sociología se enfoca en la separación de razas y en cómo los estudiantes negros adoptan una "estructura social y cultural (de la raza) blanca" y se identifican cada vez menos con su comunidad étnica.
Con sus 1,82 metros de altura, le huye a los deportes justamente porque es "alta, negra y atlética", cuenta uno de sus profesores.
Después de Princeton, estudió Derecho en la universidad de Harvard antes de convertirse en abogada de una gestoría de Chicago. Allí conoce a quien más adelante la desposaría. No sin dificultades, pues supo resistir los embates de Barack Obama durante un buen tiempo. Pero claudicó ante una invitación a ver una película de Spike Lee, controvertido cineasta negro caracterizado por la crítica social en sus filmes.
Luego de su boda en 1992, Michelle Obama deja el sector privado para trabajar en la alcaldía de Chicago, luego en el hospital universitario, del que actualmente es vicepresidenta a cargo de asuntos externos.
La futura primera dama de Estados Unidos fue un pilar en la campaña de su esposo. Dio cientos de entrevistas a la prensa y no dudó en dirigirse a las multitudes con su profunda voz un poco ronca.
"Mi esposo será un presidente extraordinario", asegura.
De todos modos, Michelle Obama dice que no se ve ocupando un lugar eminente en la Casa Blanca. Y enfatiza: "Con Barack hablamos de todo, pero no soy su asesor político. Soy su esposa".
AFP

(Getty Images)







