Michelle Obama debuta en la Casa Blanca como primera dama de color
"Soy una anomalía estadística. Una chica negra, criada en el sur de Chicago (...) No se suponía que llegara hasta aquí", dice Michelle Obama, que en enero ingresará a la Casa Blanca como primera dama de la mano de su marido, Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos.
El estilo de Michelle Obama
Sus simpatizantes la presentan como una nueva Jackie Kennedy, considerada por los estadounidenses como una de las primeras damas más refinadas de la historia independiente del país.
Es que la futura primera dama rezuma juventud y elegancia, tal como la esposa del asesinado presidente John F. Kennedy (1961-1963) a su llegada a la Casa Blanca.
Michelle Obama tiene un hablar franco y su cáustico sentido del humor la llevó a ser acusada por sus adversarios de antipatriota, arrogante y hasta de racista. Los cuestionamientos a su sentimiento patriótico derivaron de un acto en febrero en el que afirmó: "Por primera vez en mi vida adulta estoy verdaderamente orgullosa de mi país".
"Evidentemente amo mi país (...) En ningún otro lugar salvo en Estados Unidos mi historia hubiera sido posible", se defendió más adelante.
Elogiada por su inteligencia y donaire, ha sido calificada "la parte ácida" del senador por Illinois y "Señora reproches" por los medios conservadores estadounidenses.
Con 44 años, Michelle Obama admite haber visto con desconfianza la decisión de su esposo de lanzarse a la carrera por la Casa Blanca: quería preservar su vida familiar.
Pero aceptó bajo dos condiciones: que Malia, de 10 años, y Sasha, de 7, vieran a su padre al menos una vez a la semana. Y que él dejara de fumar.
Barack Obama cumplió... a medias, ya que confiesa que de tanto en tanto se rinde al prohibido placer del tabaco y se fuma un cigarrillo.
AFP

(Getty Images)







