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La felicidad sí es posible... 

Descubren los ingredientes del amor que permiten ser feliz

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Hay ciertas claves que uno debe conocer y que te permiten tener una relación de pareja sana. ¡Atrévete a seguirlos!

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Expertos de todo el mundo han intentado dar con la fórmula que garantice el éxito en el aspecto sentimental, y si bien se ha concluido que no existen recetas mágicas para el amor, hay ingredientes que al estar presentes dan mejor sabor a la experiencia amorosa. Hernán Patricio Díaz, psicólogo de la Universidad Andrés Bello nos cuenta cuáles son.

El 2008 dejó alarmantes cifras en lo que respecta a las relaciones de pareja, según los datos del Registro Civil, hubo un divorcio por cada 3 matrimonios, y se espera que el número siga creciendo luego de la aprobación de la ley en 2005.

Pero qué es lo que gatilla la ruptura amorosa, por qué hay relaciones que simplemente fracasan y no tienen vuelta atrás. Al parecer la clave está en la comunicación y en entender la relación de pareja como una experiencia de constante aprendizaje en el ámbito afectivo.

“Estar en pareja es una experiencia que tiene que ver con conocer a otra persona distinta, con comprender que si bien hay cosas que me atraen y seducen, también hay cosas que rechazo o que gatillan en mí conflictos no resueltos, sobre como fue la relación de mis propios padres, por ejemplo. Peleas, desavenencias o separaciones experimentadas en la familia de origen nos acompañan interiormente y se despiertan en cuando enfrentamos una nueva relación significativa de apego o vínculo afectivo”, explica Hernán Patricio Díaz, psicólogo de la Universidad Andrés Bello.

En este sentido, el especialista hace hincapié en la constante carga que cada uno arrastra de forma personal: el temor a la traición o el abandono; el deseo de poseer y dominar; la sumisión extrema ante la posibilidad de ver negado el amor; el enojo ante la frustración de nuestros deseos; la tristeza ante la imposibilidad de comunicarse sin conflictos, o de ser verdaderamente escuchados y acogidos por el otro.

  • Las claves
Para no ser dominados por estas sombras y contribuir a que la relación se fortalezca cuando estamos en pareja, Díaz nos aconseja no perder de vista los siguientes ingredientes para el amor:

Respetar la libertad: Ambos son únicos y por lo tanto hay que respetar los espacios personales. Siempre habrá un núcleo íntimo secreto que cada uno debe resguardar, porque como se ha dicho alguna vez, la libertad en pareja es una libertad de a dos, Si bien se comparten sueños y proyectos en común, cada enamorado no debe renunciar a los aspectos que lo realizan: sus metas individuales, intereses de estudio o culturales, momentos para compartir con compañeros de trabajo, sus gustos y su forma de ver la vida. Inclusive cada uno debe ser libre para cambiar o modificar conductas que afectan al otro, pero por decisión, no a la fuerza.

Vivir en la verdad: Implica la sinceridad a que obliga el verdadero amor. Nada está más lejos del amor que ocultar o engañar a quien se ama. Expresar temores y despejar dudas a tiempo garantiza unidad y confianza; al igual que la fidelidad certifica la pureza y entrega del compromiso adquirido. Cuando acumulamos cosas y no las decimos oportunamente lo más probable es que saldrán de todos modos y en el peor momento.

Cultivar el afecto: Se trata de reconocer que el amor es frágil y que debe cuidarse y alimentarse con delicados gestos para que crezca y de frutos en la madurez. Cuando descuido las palabras y las transformo en dardos que hieren; cuando olvido las flores, los presentes y lo que sorprende al otro; cuando busco la satisfacción de mis necesidades de manera egoísta; o cuando privo a la sexualidad del encanto romántico, sólo estoy sembrando la posibilidad de perder al otro.

amor: Tiene relación con la voluntad. No basta sentir o desear el amor, hay que querer amar, lo cual es un desafío que implica superar muchos obstáculos. Primero vencer el natural egoísmo que nos centra en nosotros mismos; también enfrentar los problemas cotidianos, a veces la falta de recursos, la enfermedad, los conflictos con los hijos, con los propios padres que envejecen y requieren más ayuda y paciencia; y por sobre todo aceptar y perdonar a la pareja en sus errores y descuidos que atentan contra el amor. A veces quien más dice quererme es quien más daño me causa por su imperfección humana, pero también hace crecer mi espíritu cuando antepongo el perdón por sobre el rencor. Qué tan cerca estoy de la felicidad junto a mi pareja tiene que ver principalmente con el compromiso de mejorar cada día a la luz del amor.

Terra Chile

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