La familia Obama se adapta a la Casa Blanca
"Es muy excitante, también, porque hay mucho que se puede hacer desde esta posición", dijo la primera dama en declaraciones para el programa "Good Morning America" de la cadena ABC.
Michelle, quien cumplió 45 años de edad tres días antes de convertirse en primera dama, opinó que la larga campaña electoral de su esposo, Barack Obama, les "ha preparado para la vida pública".
"Barack y yo llevamos ya dos años en ausencia de vida privada", agregó. "Probablemente estamos más habituados a ello que lo que una podría imaginarse".
Cenar en familia
Al día siguiente de su toma de posesión, Barakc Obama pudo aprovechar un rato muerto entre dos actos oficiales para subir a las habitaciones privadas y cenar con su familia, algo que "evidentemente le importa mucho como padre", explicó su portavoz.
Evidentemente, el matrimonio Obama quiere que la vida de sus hijas se altere lo menos posible. Así, les dejaron elegir una estancia de entre las 16 que la Casa Blanca tiene destinadas a niños, pero Malia y Sasha seguirán haciéndose a diario su cama, como hacen desde los 4 años, aunque dispongan de decenas de ayudantes en la residencia oficial.
Las “niñas de América”, como ya las han bautizado algunos medios de prensa en EE. UU., seguirán ganando un dólar por cada tarea doméstica en la que ayuden.
El portavoz Gibbs dijo que Malia y Sasha "mantienen una rutina diaria desde hace mucho", entre ellas las de acostarse a las 20.30 cada día y ver sólo una hora de televisión al día. Esta rutina las ha mantenido alejadas del jaleo de la campaña electoral y de lo relativo al nuevo cargo de su padre, explicó el portavoz, y añadió: "Esto es un testamento monumental a Michelle".
En su adaptación, las niñas contarán con la inestimable ayuda de su abuela materna, Marian Robinson, de 71 años, a quien están muy unidas después de la larga campaña electoral que llevó a Obama a la Casa Blanca.
Marian Robinson, que trabajó como secretaria de banca y vivía en pequeño apartamento en Chicago, será la primera suegra presidencial en el número 1.600 de la Avenida Pensilvania desde los tiempos de Harry Truman (1945-1953).
Michelle Obama ha tratado de acompañar a sus hijas desde que llegaron a Washington a la escuela privada donde estudian, la exclusiva Sidwell Friends en el noroeste de Washington, donde ya acudió Chelsea Clinton, además de los hijos de otros presidentes, como Nixon y Roosevelt.
En una entrevista a la cadena ABC en noviembre, Michelle Obama afirmó que en su primera visita a la Casa Blanca "lo primero que le dije a parte del personal fue: 'bueno, vamos a tener que fijar algunos límites porque (las niñas) van a tener que hacerse sus camas y recoger sus cuartos'".
Al margen el orden y el protocolo, Jenna y Barbara Bush, las hijas del anterior presidente, ofrecieron algunos consejos a las niñas de Obama sobre como pasar el tiempo en la Casa Blanca, por ejemplo "rodearse de amigos fieles".
Tambien les aconsejan "cuidar a sus mascotas, porque a veces necesitarán el cariño callado que solo los animales pueden proporcionar".
Las gemelas Bush ya hicieron de guía a las niñas Obama en su primera visita a la Casa Blanca, en noviembre último, cuando les enseñaron cómo usar una cama especialmente alta como trampolín, cómo convertir un pasillo en una carrera de obstáculos o "deslizarse por la barandilla del solárium, ir a los juegos de pelota, celebrar fiestas en la piscina y jugar en el jardín".
Por el momento, la familia Obama aún no se ha decidido por la mascota de la Casa Blanca, porque Malia es alérgica, y la selección es bastante limitada.
Aunque la preferencia inicial de los Obama era un perro cruzado, las opciones se han quedado en dos, un "labradoodle" - una mezcla de labrador y caniche- o un perro de aguas portugués.
Michelle Obama se ha encargado de darle un aire novedoso a la Casa Blanca con la ayuda del decorador Michael Smith, con un gasto de 100.000 dólares, bastante reducido si se tiene en cuenta que la residencia tiene 132 habitaciones, 35 cuartos de baño y seis niveles para acomodar a las personas que viven, trabajan o la visitan. La totalidad del conjunto (edificio principal y aledaños) ocupa una superficie de más de siete hectáreas. Por su parte, el presidente Obama retiró los cuadros de rodeos que presidían el Despacho Oval y escogió la misma mesa que usó John F. Kennedy.
En lo personal, y dada su afición al deporte el presiente ha pedido que el gimnasio esté siempre disponible y que se dote a la Casa Blanca de una pista de baloncesto, además de las de tenis y bolos de las que ya disponía.
La actitud de Obama en su primer día de trabajo en el famoso despacho fue también radicalmente distinta a Bush: se quitó la chaqueta, algo que el anterior presidente tenía absolutamente prohibido a sus asesores, y a todo aquel que llegara al Despacho Oval.
Las fotos que distribuyó la Casa Blanca de los primeros minutos del nuevo presidente en el afamado despacho muestran a un Obama en mangas de camisa mientras habla por teléfono. Al menos sí lleva corbata.
Uno de los objetivos que se ha marcado la nueva Casa Blanca es hacer la institución más accesible a los ciudadanos.
Así, al día siguiente de su toma de posesión, Obama y su esposa celebraron una jornada de puertas abiertas en la que recibió a dos centenares de ciudadanos de a pie, escogidos por una lotería a través de Internet y entre voluntarios de la campaña.
EFE

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