Placeres para el paladar: al mal tiempo buena cara
"Hay que buscar alternativas. Volver a las raíces nos vendría muy bien, se habían perdido un poco los pies del suelo", reconoce. A su juicio, la coyuntura actual ofrece "una oportunidad para plantarnos y preguntarnos dónde estamos y hacia donde vamos".
La opinión de Montserrat es compartida por su colega peruano Coque Ossio, quien cree que la cocina de autor está algo sobrevalorada y debe acomodarse a la nueva situación.
"La cocina de autor no necesariamente debe ser cara, debería reflejar la realidad y tender a hacer lo mejor que se pueda con productos frescos", explica.
Su secreto para mantenerse entre los mejores cocineros de América Latina es el retorno a los productos básicos y una apuesta clara por la creatividad.
"No necesitamos tanto cocina de vanguardia. La mayoría de la gente quiere comer rico y a buen precio. Reconocer un sabor que te retrotrae a tu infancia, eso es lo que hay que darle al público", asegura.
En el Almacén del Sur, un elitista restaurante de las afueras de Mendoza, saben mucho de productos naturales. Sirven en sus mesas las cosechas de su huerta orgánica y elaboran "delicatessen" cultivadas de forma totalmente natural.
El grupo empezó a sentir el golpe de la crisis a finales del pasado año, reconoce su gerente turístico, Santiago Orozco, y se ha visto obligado a cambiar sus expectativas. "Se ha hecho otra apuesta", explica. Ante la bajada del turismo internacional, la empresa se acerca a la demanda local, diversifica su oferta y abarata precios. Eso sí, "sin bajar calidad", aclara.
Todos parecen coincidir en que la buena mesa no necesariamente debe ser tan cara. Habrá que esperar, entonces, a que bajen los precios para seguir disfrutando del placeres de comer y beber.
Reportajes EFE

(efe)








