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- ¿El mejor estilo es sentirse bien con uno mismo?
- Sin duda, y para estar bien hay que estar vestida de acuerdo, sobre todo, a la personalidad, a la edad y al físico de cada una.
-- ¿Cómo se siente con el trabajo que dan en casa cuatro hijos y un marido? -- Quise tener los cuatro hijos y hoy disfruto de tener esta familia que soñé. El día a día es duro, pesado, hace falta mucha paciencia. Por eso, me hace bien tener mi trabajo: cuando regreso a casa, soy mejor madre y esposa. No tengo esa culpa que embarga a muchas mujeres que también trabajan fuera de casa. Hay que relajarse y disfrutar de lo que una hace en cada momento.
"Voy a sacar un nuevo perfume"
- ¿Qué proyectos profesionales tiene en la actualidad?
- Sigo con mi línea de productos de belleza, voy a sacar un nuevo perfume. Me espera un año de mucho trabajo, porque, con el embarazo de Taína, he estado un poco alejada de todo.
Valeria tiene cuatro hijos. La pequeña Taína, que va a cumplir su primer año, Benicio, de tres, Tiziano, de seis y Balthazar, de nueve.
- ¿Se siente a gusto con los hijos que tiene?texto - Tenía ganas de tener la niña después de tres varones. Ellos son ruidosos y revoltosos, y Taína es una niña muy buena, muy tranquila: me da paz, me tranquiliza, cuando llego del trabajo cargada de tensión. Siento que la familia está encontrando la armonía.
- ¿Se siente a gusto consigo misma?
- Yo estoy contenta con lo que soy. Con la educación que recibí, con las herramientas de que me dotaron para ser la mujer que soy. No quisiera ser otra cosa. Procuro, eso sí, ser mejor día a día.
- Ser sensual, ¿se aprende, se puede enseñar?
- No se puede cambiar la altura, es difícil cambiar el rostro, pero todo lo referente a la actitud se puede adquirir: la elegancia, el estilo, la feminidado. También lleva consigo un trabajo interno, no sólo es ponerse un traje determinado.
- Ha cumplido diez años de casada con el empresario Alejandro Gravier. ¿Cómo se consigue hacer que la pareja funcione?
- Creo, sinceramente, que elegí bien. mismo lugar. Además del amor, el que la pareja Compartimos los mismos objetivos, vamos por el funcione es una decisión de todos los días.
"No me gusta estar tirada en el sillón"
- Los hombres, ¿entienden a las mujeres cuando se compran diez pares de zapatos?
- Es imposible, los hombres no pueden entender el placer que sentimos al estrenar o adquirir un par de zapatos. Ni se lo imaginan. De la misma manera que nosotras no entendemos que les pueda gustar subirse a un coche a 200 kilómetros por hora. Hay determinadas cosas que marcan la diferencia entre nosotros, la diferencia de sexos.
- ¿Qué recuerdos tiene de cuando en los grandes desfiles sólo eran cinco modelos: Naomi Campbell, Cindy Crawford, Elle Macpherson, Linda Evangelista y usted?
- Había alguna más... Fue un momento de oro de la moda, único. Todas las luces estaban puestas en las supermodelos. Luego la moda ha cambiado mucho y han aparecido pocos nombres de modelos. La gente se sigue acordando de nosotras, porque nos ha visto crecer y ha compartido nuestras historias personales. Por eso, nunca pasamos de moda y seguimos trabajando. Siempre estamos ahí, a pesar del paso del tiempo.
- Hizo su primer desfile a los 14 años, y con 17 se mudó a Buenos Aires para estudiar Terapia Ocupacional. Ahora es embajadora internacional de las Olimpiadas Especiales y madrina del Hospital Universitario Austral en Buenos Aires. ¿Qué trabajo desarrolla en este sentido?
- Se trata de ayudar a la gente con alguna discapacidad a que salga adelante, ayudar en lo que pueda. Lo maravilloso es buscar ayuda y apoyo especial para esas personas. Yo sólo pongo la cara y empujo.
- ¿Le queda tiempo libre?
- No me gusta estar tirada en un sillón, así que aprovecho para hacer muchas actividades con mis hijos, desde nadar –de pequeña, era nadadora- hasta llevarles a partidos de tenis. Y me gusta hacer gimnasia, correr.
- No sabía que fuera nadadora - Sí, hasta los 15 años. Llegué a los campeonatos nacionales. Vivía para eso. En este deporte aprendí lo que soy: disciplina, respeto, la conciencia del trabajo bien hecho. Todas mis amigas salían, y yo me pasaba la vida entrenando. A los 15 años tuve que decidir entre presentarme a las Olimpiadas o vivir.
Reportajes EFE