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Su carrera siguió vertiginosa, y tras un viaje por Japón, David Delfín, cuya inquietud es uno de sus rasgos esenciales, sintió la necesidad de ir a un lugar donde nadie le conociera para 'pasar el examen'. Así, con la aparente ligereza con que el creador hace las cosas, se lanzó a la Semana de la Moda de Nueva York. 'Mi ropa encaja con esa ciudad. Lo creativo y lo comercial tienen que sumar, no ir cada uno por su lado, y eso se adapta a los gustos de mucha gente de Nueva York que no busca extravagancias y que conecta con esa idea que hay detrás de lo que creo', apunta el modisto.
Cuando llegó a la New York Fashion Week fue partir de cero: 'No teníamos nada y entonces no había tiempo de preocuparte, ni de pararte, solo de ocuparte de todo. Fue una experiencia imposible de olvidar', explica un David Delfín al que todavía sube la adrenalina al contarlo.
Este año, ya está todo más planificado, han elegido la carpa de los desfiles en el centro de la ciudad y, como le gusta decir: 'Los compradores ya están allí'.
Algo que puede resultar extraño, de hecho al propio Delfín se lo pareció en su momento. 'El objetivo de la primera colección era darnos a conocer, pero ya después del desfile nos tantearon y el proceso de ventas se adelantó'. Y añade: 'Ocupamos varias portadas de moda y descubrimos que la rapidez y la agilidad son parte esencial de ese mercado y que no se pueden perder oportunidades'.
Terra España