Recetas con verduras para contrarrestar los excesos navideños
Tras la fiesta de Reyes, en cuya celebración, por cierto, los hispanos devoraron cientos de olorosos roscones, comienza el "mea culpa" inevitable de los excesos en la mesa navideña.
En la práctica curativa e hipocrática hay campo para la reconquista placentera de las digestiones. En las hortalizas, las verduras variadas, se nos ofrece un muestrario enorme de saludables y apetitosas opciones.
Para muchos de aquellos que sobrevivieron a los festejos de 2003, recuperar la línea que nunca se tuvo y confrontar las cifras de colesterol y triglicéridos con los amigos, constituyen tareas prioritarias.
Las desmesuras gastronómicas pasan factura, y, con la pasión nutritivo-festiva, llegan los kilos demás.
Así que, en estos primeros días, reinventamos una divisa apropiada para el atribulado tragantón: "Que ya sólo en adelgazar es mi ejercicio". Ejercicio físico, claro, que el místico y amoroso queda para el poeta.
Tras el tragantón... dietas desintoxicantes
Al final, todo concluye en dietas desintoxicantes que depuran el organismo sometido a copiosas comidas y largas libaciones de sobremesa. Recetas fáciles de realizar, sabrosas y baratas.
Se trata de dar descanso al estómago, liberándolo además de grasas saturadas, alcohol y azúcar: la funesta tríada enemiga de las arterias del corazón.
Las verduras y sus propiedades
Alcachofa -regula las funciones del hígado-, champiñón, endivia, coliflor, puerro, judía verde, berenjena -tiene propiedades antianémicas, laxantes y diuréticas-, zanahoria, col de bruselas, calabaza, calabacín, entre muchos otros, son sinónimos de salud.
Pero, cuidado, esto no es el elogio de los vegetarianos (que tienen razón, pero poca), ya que en las fórmulas podemos utilizar sobras de carne, pollo, pescado, etc.
Una crema de champiñón, calabacín y puerro -estupendo para la piel y el pelo- es el inicio sustancioso y reconfortante de nuestro régimen.
Tan es así que los entusiastas sorbedores de puré y sopa no tenemos empacho en proclamar las virtudes terapéuticas de estos condumios.
Hasta Alvaro Cunqueiro, el gran escritor y erudito gastrónomo, dijo un día que "un caldo limpio y una misa en latín nunca le hicieron mal a nadie".
Coles de bruselas con bechamel
Así como las cremas y sopas, saboreamos las coles de bruselas con bechamel. Cultivadas por los belgas en el siglo XV, ricas en sales minerales y en vitamina C, resultan excelentes como plato de verduras de fondo.
Limpiamos y cocemos las coles en aguas con sal. Las reservamos en una fuente algo honda.
En una sartén, ponemos mantequilla con aceite a calentar y cuando está la mantequilla derretida añadimos la harina. Damos vueltas con unas varillas a la mezcla y añadimos poco a poco leche fría. Salamos y dejamos cocer unos 8 minutos.
Vertemos entonces con cuidado las bechamel sobre las coles y removemos para que se empapen bien. Gratinamos con queso rallado (potestativo).
Judías verdes con menestra
Dejando en paz la blanca suculencia que hay en la bechamel, damos asalto a las judías verdes en menestra -con zanahoria, alcachofas, guisantes, hojas de lechuga, cebolla y una punta de jamón (si es ibérico, tiene usted ya casi ganadas las bulas del Año Santo Compostelano 2004.)
Además, las judías, traídas de América por Cristóbal Colón, contienen una sustancia tonificante para el corazón.
Las verduras reparan el estómago
La cocina de las verduras no nutre nuestro lado hedonista, como se quisiera, pero repara el fatigado estómago.
Claro que dentro de la gastronomía hortícola, y durante un tiempo, conviene la suplencia de postres y dulcería. Los rigores benéficos de esta dieta sólo admiten la arcádica manzana.
"An apple a day keeps the doctor away", sentencia el refranero estadounidense.
Terra/Efe

(Reforma)



