La dermopigmentación, la solución
Con las nuevas técnicas de micropigmentación, se consiguen armonizar, de forma perdurable y en un tiempo récord, las cejas, los párpados y los labios.
A esta técnica se la conoce también como micropigmentación o maquillaje cromático permanente. En su desarrollo se utiliza la introducción en el tejido dérmico de unos gránulos de pigmentos de distintos tonos con la ayuda de unas microagujas que se manejan conectadas a un aparato eléctrico (dermógrafo) encargado de provocar los movimientos de vaivén necesarios para que se deposite el pigmento en la piel.
Dependiendo de qué área se trate, se puede hacer también manualmente. El único requisito indispensable es que se haga por un visagista acreditado que tenga amplios conocimientos de colorimetría, las reglas básicas por las que se rigen los colores.
Inalterable y versátil
La perfección y la durabilidad, tanto del diseño como del color del maquillaje, hace de la dermopigmentación actual una opción estética nada desdeñable.
Los pigmentos naturales e hipoalergénicos, aptos para casi todo el público, no se dispersan ni pierden el color, y aunque sus efectos no son definitivos, permanece inmutable durante al menos dos años, permitiendo rellenos y reconstrucciones que alargan su permanencia.
Asimismo, su enorme versatilidad hace que la dermopigmentación resulte muy adecuada para aquellos hombres que incluso padezcan de alergias, ya que los pigmentos utilizados tienen una alta tolerancia. Para cejas y pestañas empobrecidas, lo que denominamos como alopecias localizadas, significa la solución ideal para camuflarlas.
Y para ciertas personas que sufren mucho a la hora de maquillarse porque tiene problemas visuales o manuales que les impiden el automaquillaje, es la única solución.
Cada vez son más las personas que acuden a la consulta para realizarse algún tipo de micropigmentación, simplemente por la cantidad de tiempo que se ahorran al no tenerse que dar capas de rímel, rizarse las pestañas o trazarse el eyeliner, ya que con la sola delineación de la raya del ojo en el párpado superior e inferior se consigue un efecto óptico global.
Desde deportistas consumadas que están en contacto continuo con el agua o sudan extraordinariamente a mujeres que son poco diestras a la hora de maquillarse, todas se hacen adictas a este maquillaje permanente.
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