No dudes en guiar su mano y decirle, con palabras o suspiros, lo que te produce placer.
Procura no darle órdenes, sino conducirle sutilmente por donde tú quieras, con voz suave para que la excitación se mantenga. A él le encantará saber lo que te excita y pondrá todo su empeño en hacerlo bien.
La posición es delicada, así que lo mejor es que uses el lenguaje corporal para hacerle saber si va por buen camino. Gime cuando te esté gustando o acaricia su cabeza presionándola o levantándola ligeramente cuando quieras que baje o aumente la intensidad.
No dudes en utilizar los dedos para guiar su lengua, por ejemplo, hacia tu clítoris.
Que no tenga prisa, esto es algo de lo que la mayoría de las mujeres se quejan con razón, ya las mujeres necesitan más tiempo para excitarse.
Si tiene mucha prisa por penetrarte, siéntate encima suyo para estimular tu clítoris y que él pueda acariciarte hasta que estés lista.
- El arte de la penetración
Hazle saber cuáles son las posturas y formas de moverse que más te excitan o estimulan tu clítoris. La gestualidad funciona muy bien: si quieres que vaya más rápido, presiona sus nalgas hacia ti; guía sus manos; cambia de postura; rodéale con tus muslos...
También es importante que sepa cuándo estás preparada para la penetración.
Instruir a tu chico en el arte de darte placer mejorará increíblemente la relación sexual, pero debes tener cuidado con su ego: si piensa que le consideras un mal amante, puede bloquearse y sentirse ofendido.
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