Si quieres adelgazar, alimenta tu cerebro
El efecto yo yo: para adelgazar no hay que comer menos
La obsesión por rebajar las calorías es tan grande que ha ocultado la necesidad real de fortalecer y regenerar el organismo, lo que ha impedido observar que hay dos manera de adelgazar: comer los mismos alimentos, pero con menos calorías o comer más y mejor, pero sólo de lo que alimenta.
Según Brugos, comer más y mejor fortalece y regenera los músculos y tejidos nobles del organismo, órganos internos, huesos, piel, pelo uñas, dientes, sistema inmunológico, sistema circulatorio. Una dieta hipocalórica engorda porque provoca una bajada de defensas, lo que contribuye a llevar una vida sedentaria, y a que se produzca el llamado efecto yoyó: adelgazar y engordar.
Las grasas cumplen infinidad de funciones: proporcionan la energía imprescindible en la regeneración celular y permiten la asimilación de las vitaminas liposolubles. Por otra parte, las proteínas son insustituibles en la formación de numerosos elementos esenciales para la vida, para las enzimas o el sistema inmunológico.
El nutricionista mantiene que otra circunstancia que ha inducido a error ha sido la de admitir como buenas las cantidades mínimas de proteínas indicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para los Alimentos y la Agricultura (FAO). ¿Es necesario huir de las dietas rápidas bajas en calorías porque hacen perder más músculo que grasa, más de la mitad del peso perdido es destrucción del tejido muscular¿.
La desnutrición del cerebro
En el lado opuesto de la balanza se encuentran los que no hacen ninguna dieta; están obesos, pero no lo perciben, son los megaréxicos. La obesidad es un síntoma de malnutrición.
El profesor Steve Bloom, que colaboró en el estudio de Nature sobre la pequeña cantidad de hormona de la saciedad (PYY3-36, una proteína, como todas las hormonas), mantiene que la obesidad dobla la incidencia de casi todos los tipos de cáncer y causa infarto.
Brugos hace hincapié en la necesidad de las proteínas para mantener un cerebro sano. Según el nutricionista, tanto la anorexia como la megarexia se originan por la desnutrición del cerebro. Ambas enfermedades distorsionan la realidad y la imagen que el individuo percibe de sí mismo.
Fuente: Efe.

Foto: Efe.)



