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Cómo elegir la mejor fórmula láctea para tu bebé

Es indiscutible la prioridad que se le da a nivel mundial a la lactancia materna, pero existen muchos casos en los que ésta no se puede realizar y la única vía de alimentación para esos recién nacidos es la leche maternizada.

Lo importante es saber de ellas, conocer cuáles son sus ingredientes más determinantes y en qué se diferencian unas de otras. Luego, discutirlo con el médico y escoger la mejor para cada cual.

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Nada puede reemplazar a la perfección todo lo que entrega la leche materna, sin embargo, no todos los niños disponen de ella por diversas razones, siendo las más comunes: la ausencia de leche en la madre; la disminución de ésta y consecuentemente la insuficiencia en cantidad y calidad para el bebé; la necesidad de suplementos nutricionales cuando el niño sufre de deficiencias en esta materia; la importancia de algunos nutrientes y el apoyo inmediato de las fórmulas cuando son bebés prematuros; y el tratamiento del reflujo severo en el hijo. En todos estos casos, la vía de alimentación más prioritaria es la leche maternizada, por lo que la elección de la mejor y la más adecuada para el niño es esencial.

Tipos de fórmulas lácteas

Dependiendo de la edad del bebé es que las Fórmulas Lácteas están orientadas a satisfacer determinadas necesidades. Así, las de Inicio, cubren los requerimientos nutricionales del lactante sano hasta los 6 meses de vida y luego pueden ser utilizadas como complemento de otros alimentos hasta el año de edad.

Después están las Fórmulas Lácteas de Continuación, que están recomendadas para después de los seis meses de edad como parte complementaria de un régimen mixto de alimentación.

Además de las anteriores, existen en el mercado aquellas Fórmulas creadas para uso dietético especial en alteraciones específicas, como es el caso de niños prematuros, en aquellos que presentaron intolerancia a la lactosa (de las fórmulas maternas); en los que tienen enfermedades atópicas y errores metabólicos congénitos, entre otros. En los casos anteriormente descritos, lo ideal es que se vendieran bajo prescripción médica por tratarse de fórmulas terapéuticas.

Estándares para sus componentes

Si bien éstos varían un poco de un país a otro, nos basaremos en esta oportunidad en lo que dice la Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica (SEGNP), acerca de cuáles son los mínimos y máximos niveles de gran parte de los componentes necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales del lactante.

En sus respectivas publicaciones, ambas sociedades consideran poco conveniente utilizar leches enteras líquidas, evaporadas o en polvo en la alimentación del lactante menor de seis meses de edad, debido a su alta concentración de proteínas, grasas saturadas y al bajo contenido de hidratos de carbono, específicamente lactosa.

Ahora bien, si se usa en lactantes menores de seis meses de edad se requiere de la adición de 5 a 10 por ciento de sacarosa o dextrinomaltosa.

En cuanto a las proteínas, las Fórmulas de Inicio (FLI) deben suministrar un aporte apropiado de proteínas que aseguren una ganancia de peso y crecimiento lineal similares al de un bebé alimentado al pecho materno. Se estima que el requerimiento de proteínas no es mayor de 1.6 g/100 kcal.

Los Hidratos de Carbono son otro punto importante y están representados a través de la lactosa. La digestión y absorción de ésta tiene lugar en el intestino delgado donde es hidrolizada por la enzima lactasa a los monosacáridos glucosa y galactosa. Es importante, por lo tanto, que en menores de seis meses, la lactosa sea el único Hidrato de Carbono y no se incluya la Sacarosa idealmente hasta después del año.

Las Grasas es otro elemento importante, ya que aportan cerca del 50 por ciento de las calorías y es un nutriente indispensable para un buen desarrollo del sistema nervioso central y vehículo para la absorción de grasas liposolubles.

Por lo tanto, en las Fórmulas Lácteas de Inicio no deben estar ausente e idealmente su origen debe ser de aceite vegetal. A lo anterior, las Fórmulas Lácteas generalmente añaden un suplemento vitamínico, nutrimentos inorgánicos, hierro, zinc y nucleótidos, entre otros.

Fuente: Terra Chile

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