El bisturí, el mejor aliado de Afrodita
El cirujano siempre deja la cicatriz igual, sin embargo ciertas personas desarrollan queloides, que es una especie de piel que se produce encima de la cicatriz como si fuese una sutura natural. Este fenómeno se produce por el exceso de producción de colágeno durante la cicatrización.
Otro tipo de cicatrices que se pueden producir tras una intervención de estética es la denominada cicactriz hipertrófica que, aunque aumentan de tamaño, no invaden más allá del sitio de la lesión, a diferencia de las cicatrices queloides que sí invaden áreas fuera de la lesión.
Las cicatrices hipertróficas son más frecuentes en mujeres jóvenes y en personas afroamericanas.
Se han visto casos de enormes deformaciones de queloides del tamaño de un guisante, en los lóbulos de las orejas por una simple abertura del agujero de los pendientes. En la población caucásica se produce entre el 1 y 2 por ciento de los casos. Claro está que entre mestizos es variable.
- Los excesos
Existen mujeres que se sacan las muelas posteriores para verse más delgadas, o se hacen extraer dos costillas para resaltar más su cintura. En este sentido, el límite debe hallarse antes de que se produzca esa situación.
La operación de costillas deja cicatrices visibles, no suele compensar ¿salvo casos muy específicos- la huella física que deja la operación, con la mejora que se obtiene. Del mismo modo, la extracción de muelas es, habitualmente, poco recomendada porque va en contra de la propia salud bucal. Sobre todo para aquellas mujeres que prefieren extraerse las pequeñas bolsas de grasa que hay entre las mandíbulas, porque esa grasa funciona como bisagra y, a largo plazo, su falta puede hacer mucho daño a la función mecánica de la boca.
En caso de meterte al quirófano por alguna de estas causas, ten en cuenta que las operaciones de costillas y bucales, suelen ser irreversibles.
EFE

(Terra)







