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Transcurridos algunos minutos sin fumar, el paciente se siente motivado en su autoestima y con fuerzas para seguir aguantando. Los líquidos y el deporte suave contribuyen a limpiar los pulmones y a mejorar el estado de salud en general.
A medida que pase el tiempo, la ansiedad se irá espaciando. Los deseos de refugiarse en el alcohol pueden ser fuertes al principio y han de reprimirse. No así los del sexo que, según los expertos, es un buen refugio para la ansiedad y libera las tóxinas acumuladas por el tabaco. Es también importante alejarse de los fumadores y cuidar la alimentación, dado que en los primeros días se produce un aumento del apetito que, a veces, puede ser incontrolado. Vigilar el peso es algo a tener en cuenta.
El mal humor surgido por la dependencia de la nicotina exige a veces fármacos sedantes o antidepresivos que ayuden al paciente, no obstante ¡una buena dosis de sexo le alegra el día a cualquiera!. Los médicos insisten en que el factor más importante es la fuerza de voluntad y la autoexigencia.
Terra/EFE