Diosas a los cuarenta
Los cuarenta son la excusa perfecta para darle un nuevo aire a la vida. Olvida los malos augurios, las "chicas de 40¿ tienen derecho a una segunda adolescencia, a reinventar su vida, experimentar cosas nuevas, revelarse y porqué no, cumplir sus metas.
- Perder el miedo
Cumplir cuarenta años significa para muchas mujeres el fin total de la juventud, el miedo a la vejez, la menopausia, la perdida de la figura y un sin fin de preguntas sobre temas relacionados a ¿Cómo innovar en el veinteavo aniversario? o ¿Qué he hecho de mi vida?, que vienen acompañadas de frases como ¡La vida continua! y ¡Desde hoy empiezo!.
- La segunda adolescencia
La llamada ¿segunda adolescencia¿ es una etapa en la que existen muchas similitudes con la época de la pubertad. En aquella etapa nuestro cuerpo empieza a cambiar y, desde el punto de vista psicológico, el joven empieza a tomar decisiones trascendentes como a qué quiere dedicar su vida. Cuando nos acercamos a los cuarenta años de edad, empieza a ocurrir algo similar.
De nuevo las hormonas sexuales, en especial en la mujer, inician una nueva revolución, nuestro cuerpo empieza a demandar atención y, desde el punto de vista psicológico y social, empieza a haber modificaciones en los patrones de pensamiento y comportamiento que teníamos veinte años atrás. A diferencia de las adolescentes, la mujer madura rompe los complejos y tiene la experiencia para manejar esos nuevos cambios que el organismo ofrece a su beneficio.
- Mitos sexuales
Existen muchos mitos de la mujer cuando se aproxima a los cuarenta, uno en particular es muy cierto, el cual permite a la mujer disfrutar más de su vida sexual, debido a que deja de menstruar, por lo consiguiente ya no se preocupa por quedar embarazada, además de no tener hijos pequeños a quien cuidar pasando a disfrutar de su tiempo junto con su pareja sin presiones ni estrés.
Estudios como de Kinsey, Mansters y Johnson, realizados en los 40 y 50, demuestran que las personas con vida sexual rica continúan llevándola hasta edades maduras, por el contrario las personas con poca actividad sexual al pasar los años sufren del llamado declive, perdiendo el apetito por las relaciones sexuales.

(Divas a los cuarenta)





