
Construir la autoestima de sus hijos. Obsesiones con la imagen corporal llevan a menudo a desórdenes en la alimentación, estrés psicológico o preocupación con la comida. Preocúpese de potenciar otros aspectos.
Qué NO hay que hacer
Vida sedentaria y falta de ejercicio: La falta de ejercicio deriva en un menor gasto de energía y aumenta el riesgo de obesidad. Es importante hacer actividades al aire libre y promover el ejercicio.
Instaurar duras restricciones en la alimentación del niño y dietas estrictas: Ocultar o negarse a conceder alimentos puede hacer que los niños se preocupen más por la comida.
No informarse: Muchas veces no se conocen las cantidades de alimentos que deben consumir los hijos según su edad, por lo que se les ofrece cantidades que superan lo que su organismo es capaz de asimilar.
Comida rápida: Cada vez más, los padres carecen de tiempo para hacer la compra, planificar menús o cocinar de manera regular. Pasta, salchichas, precocinados y huevos fritos son habituales aunque su consumo regular no es precisamente recomendable.
Tratar de compensar con la comida: Muchos padres buscan compensar con la comida por el tiempo que no se les dedica, premiándolos con los alimentos que más les gustan, que por lo general, resultan tentadores pero poco saludables.
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