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Embarazo & Bebés
Síntomas 

La fase final del embarazo

El momento decisivo se acerca. Pasaron los meses iniciales de sorpresa e incertidumbre, los meses del ecuador del embarazo en los que se asume la condición de futura madre y no se experimentan grandes cambios y llegamos a las últimas semanas, cuando el embarazo es más que notorio y las molestias y cambios también.

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El gran desarrollo que experimenta el feto en el tercer trimestre del embarazo, crece a un ritmo de 230 gramos por semana, provoca la invasión de toda la cavidad abdominal de la madre, con los consiguientes efectos en todo su organismo. Uno de los más evidentes es el agotamiento frecuente que sufre la embarazada al reducirse su capacidad respiratoria por la presión del feto contra el diafragma. Al menor esfuerzo físico es necesario pararse para tomar aire en profundidad.

Hacia el final del embarazo, cuando el bebé ya está encajado, la presión sobre el diafragma se reduce y se respira mejor.

El feto constriñe también el aparato digestivo de la madre y eso se traduce en estreñimiento, indigestión, algunos vómitos y un incremento de la acidez estomacal.

También está comprimida la vejiga, sobre todo cuando el feto ya está encajado, por lo que se orina con mayor frecuencia. En esta fase es corriente que se produzcan pérdidas involuntarias de orina al toser o estornudar. La presión de feto afecta igualmente al sistema circulatorio. La sangre retorna al corazón mucho más lentamente desde la parte inferior del cuerpo y eso se manifiesta en la aparición de varices en las piernas y posiblemente de hemorroides.

Dolores de espalda

El crecimiento fetal estira la piel de la madre y aparecen las estrías, motivadas por la rotura de las fibras musculares. Vientre, pecho y muslos son las zonas más afectadas. Una buena elasticidad de la piel estimulada por el uso de cremas adecuadas permite reducir considerablemente esta molestia. La distensión de la piel del abdomen tiende a provocar sequedad en esta zona y a veces picores.

Con un abdomen cada vez más prominente y pesado, el centro de gravedad de la embarazada cambia y tiende a desplazarse hacia delante, lo que la obliga a encorvarse hacia atrás con los consiguientes dolores de espalda. También es frecuente en la última fase del embarazo el pinzamiento del nervio ciático, que provoca intensos dolores y puede llegar a inmovilizar a la embarazada.

Hay otras alteraciones en las semanas finales del embarazo, aunque menos frecuentes, como son las alteraciones del sueño, el incremento de las secreciones vaginales, la hinchazón provocada por la retención de líquidos, los calambres en las piernas, el incremento del vello por la estimulación hormonal de los folículos pilosos y las manchas en la piel.

Terra España

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