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Hijos 

Llegó a la edad de los ¿por qué?

Tu hijo tiene ahora una mente brillante y muy curiosa. Prepárate para una infinidad de interrogatorios.

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¿Qué haces? ¿Qué es eso? ¿Por qué? Son las preguntas recurrentes de un pequeño de 2 años cada vez que se encuentra con objetos, animales o situaciones nuevas. Aunque parezca sacarte de casillas con cada inquietud, su imparable cuestionario realmente es una señal de que su mente está activa y saludable.

A los niños de esta edad les interesa conocer el mundo que los rodea. Ahora que pueden hablar y moverse a sus anchas, todo lo ven desde otra perspectiva y su curiosidad no tiene límites.

Cuestión de tiempo

Tu hijo disfruta el tiempo que conversa contigo, aun si carece del vocabulario suficiente para matener la charla. Cada vez que respondes sus preguntas, él interactúa contigo, aunque la mayor parte del tiempo tú tengas la palabra.

Si te molesta un interrogante tras otro (¿¿Por qué corre esa señora? ¿por qué está haciendo ejercicio?¿), trata de originar una conversación. Si, por ejemplo, el peque no te pregunta por qué las hojas son verdes, dile: ¿el sol influye para que tomen ese color¿, y luego den un paseo por el parque. Examinen juntos algunas hojas y flores, y descríbeselas.

Si él siente verdadera curiosidad por el color de las hojas, es posible que vuelva a preguntarte lo mismo; Si no lo hace, entonces habrá pasado un agradable momento contigo.

Vuelve y juega

A los niños les encanta la repetición, por lo cual no debes sorprenderte si tu hijo te hace la misma pregunta una y otra vez. También les fascina la predictibilidad.

Rompe el ciclo con una respuesta sin sentido. Si te pregunta: ¿¿por qué le pones mantequilla al pan?¿, evita contestarle lo de siempre (¿estoy preparando un sándwich¿) y responde: ¿quería utilizar polvo mágico, pero no lo encontré¿. En caso de que te diga: ¿la gente no usa polvo mágico¿, pregunta: ¿¿de verdad?, entonces qué comen las personas¿ y déjale ahora responder tus preguntas.

Buena idea

Cada vez que puedas, convierte las preguntas del menor en oportunidades para enseñarle nuevas palabras y nuevos conceptos. Si el pequeño te pregunta por qué hay una señal de pare en la esquina, explícale que aquélla les avisa a los conductores que deben reducir la velocidad y cruzar con cuidado la avenida. Luego, pregúntale qué cree que podría pasar si la señal no estuviera en esa esquina y deletrea la palabra ¿pare¿.

Entre preguntas y respuestas también tienes la oportunidad de enseñarle términos abstractos: hablar acerca de ¿más allá¿ de la señal de pare, cuánto espacio existe ¿entre¿ una señal y otra, a la ¿izquierda¿ o ¿derecha¿ de la señal, ¿encima¿ o ¿abajo¿, conceptos muy importantes para su edad.

¿Qué sucede si te hace una pregunta para la cual no tienes respuesta? Es bueno responder: ¿No lo sé, ¿qué crees tú?¿ o ¿La verdad, conozco muy poco acerca de los insectos. Cuando llegue papá le preguntamos¿.

También es buena idea buscar juntos la respuesta a sus interrogantes. Consulta una enciclopedia en la internet o vayan a una biblioteca. Es importante que tu hijo comprenda que el aprendizaje es divertido y que la curiosidad no tiene límites.

Terra Colombia